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miércoles, 4 de enero de 2012

PATOLOGÍAS MÁS FRECUENTES DE LA COLUMNA VERTEBRAL


PATOLOGÍAS MÁS FRECUENTES DE LA COLUMNA VERTEBRAL





En el presente artículo nos vamos a centrar en los problemas que nos podemos encontrar en la columna vertebral del perro, es decir, en aquellas que afectan a las vértebras cervicales, torácicas, y lumbares, y que de modo directo o indirecto provocarán alteraciones que afectarán de alguna manera a la médula espinal.
-Alteraciones atlantoaxiales y síndrome de tambaleo-
Se presenta cuando la articulación del atlas con el axis, que son las dos primeras vertebras cervicales, se ven afectadas en su movilidad. Debemos recordar que la articulación de estas dos estructuras óseas permite movimientos rotacionales de la cabeza sobre la columna.
Cuando la cabeza es forzada hacia abajo, es decir ventralmente, se pueden producir diversas lesiones, como la ruptura de ligamentos, fractura de una parte de las vértebras llamadas apófisis o del cuerpo del axis, o una mezcla de todas estas lesiones. Este tipo de lesiones suelen provocadas por traumatismos que se pueden presentar a cualquier edad, como resultado de una fuerza de flexión sobre la cabeza. Se requiere una fuerza considerable para precipitar tal traumatismo en perros normales.
La inestabilidad de esta articulación puede deberse también a un problema congénito que se verá agravado por un traumatismo mínimo que conducirá a la inestabilidad. Esto es relativamente frecuente en las razas miniatura, por alteraciones de la osificación. La fusión ósea temprana, la fusión parcial o la no fusión de las placas de crecimiento puede provocar esta patología, que se traduce en una inestabilidad de la articulación con exposición de la médula espinal al trauma. Los signos clínicos varían según el grado de trauma. El dolor en el cuello es, por lo general, el signo más temprano y el más leve. Los traumas medulares más graves causan un grado variable de déficit propioceptivo, y posteriormente, motor en los cuatro miembros. Estos pacientes siempre están en riesgo de padecer una parálisis motora, y por tanto de sufrir una parada respiratoria que conduzca a la muerte.
El diagnóstico de la enfermedad lo debemos basar sobre los signos de presentación y neurológicos, y los estudios radiográficos, que es preferible que sean realizados con el perro anestesiado.
La forma traumática se puede presentar a cualquier edad y en perros de cualquier tamaño y raza. La forma congénita afecta casi exclusivamente a las razas caninas toy (Chiguagua, Pomerania, Pequinés, Yorkshire, o Caniche toy). También se ha descrito en algún Doberman y en algún Rottweiler. Los perros afectados suelen presentar menos de un año, aunque también se puede aparecer bastante tiempo después.
El trauma es parte de la historia en la mayoría de los casos. La magnitud del trauma suele ser mucho menor en la forma congénita, y a menudo está dentro de los límites de la actividad normal (por ejemplo saltar de una silla puede precipitar la presentación de los signos clínicos en casos congénitos)
La presentación y los signos neurológicos suelen incluir dolor cervical y un grado variable de déficit propioceptivo o motor sólo en los miembros posteriores o, con mayor frecuencia en los cuatro miembros. Los perros afectados, a veces, mantienen la cabeza caída para evitar levantarla, y a veces tiran la comida al suelo para facilitar su ingestión. Si hay parálisis de las cuatro extremidades (tetraplejía), se puede presentar hipoventilación y muerte por asfixia.
Las radiografías laterales confirmarán el diagnóstico, aunque no siempre con capaces de mostrar las lesiones. Además se deben tener en cuenta otros diagnósticos como enfermedad discal cervical, discoespondilitis, meningomielitis o trauma en otros sitios.
El pronóstico dependerá del grado de trauma provocado en la médula.
El pronóstico depende del grado de trauma provocado en la médula. La mayoría de los pacientes tienen un compromiso motor leve a moderado, y un pronóstico favorable a reservado con el tratamiento adecuado.
El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico. En el primer caso utilizaremos collarines inmovilizadores para restringir los movimientos de la cabeza y del cuello, acompañado del uso de corticoesteroides de acción corta, analgésicos y reposo (a ser posible en jaula de contención) durante 1 a 3 semanas. Ni que decir tiene que el perro deberá estar protegido de traumatismos el resto de su vida.
El tratamiento quirúrgico puede ser efectuado para descomprimir la médula o para estabilizar la articulación atlantoaxial. Las técnicas a utilizar son complejas, y su explicación no tiene cabida en el presente artículo.
-Espondilopatía cervical-
Es una alteración neurológica que se identifica con mayor frecuencia en la raza Doberman, Gran Danés y otras razas de gran tamaño. La excepción en cuanto a tamaños es el Basset Hound. Lo que se va a presentar es una compresión de la médula como consecuencia de una estenosis del canal vertebral, inestabilidad vertebral o, con mayor frecuencia, el desarrollo de anormalidades en los tejidos blandos como es la protusión de los discos intervertebrales. Los signos clínicos variaran desde una leve ataxia en los miembros posteriores hasta una tetraplejía; el dolor cervical puede ser una característica. El diagnóstico se suele hacer por mielografía.
Aunque la causa está por determinar, se apunta el origen congénito y se piensa que la inestabilidad vertebral es un factor muy importante. Los signos clínicos varían desde una leve ataxia de los miembros posteriores hasta una tatraplejía; el dolor cervical puede estar presente.
Es probable que los factores nutricionales también puedan ejercer influencia sobre el desarrollo de la columna vertebral; ¡la sobresuplementación con calcio puede reducir la resorción ósea y contribuir con la estenosis del canal vertebral! Este dato me parece sumamente importante, porque seguimos viendo perros a los que les suministran este tipo de suplementos, y no precisamente por prescripción veterinaria.
El desarrollo anormal de algunas vértebras cervicales o una mala articulación entre estás puede causar una compresión directa sobre la médula. Con mayor frecuencia, estas características producen una compresión medular debido a determinados cambios que se producen en los tejidos blandos, como son los discos intervertebrales y los ligamentos.
Las estenosis óseas del canal medular suelen ser mucho más graves en perros inmaduros y jóvenes, ya que el grado de malformación vertebral suele ser importante, provocando compresiones en múltiples lugares. Concretamente en el Doberman se suelen presentar entre las vértebras cervicales 6 y 7, y con menos frecuencia entre la 5 y la 6. En esta raza la patología se denomina discopatía de Hansen, que consiste en una protusión discal asociada con espondilopatía cervical o síndrome de tambaleo asociado con los discos.
Lo que soléis observar en vuestros perros, si es que están afectados por esta enfermedad, es una incoordinación en los movimientos pélvicos de signo gradual y progresivo, que se acompaña de cierta debilidad. A veces la presentación es súbita. El grado de ataxia y paresia es variable. A veces los perros arrastran los dedos y los miembros torácicos presentan una marcha envarada y pasos cortos. No es nada extraño encontrar que el perro levanta la cabeza de forma exagerada. Por lo general el déficit de los miembros anteriores se presenta de forma más tardía que el de los miembros posteriores, y la mayoría de las veces es menos grave.
Algunos perros tienen tanto dolor en el cuello, que se resisten a la manipulación de este, especialmente cuando intentamos extenderlo.
El pronóstico está en función del grado de las lesiones que el perro ha desarrollado.
El diagnóstico se podrá hacer mediante radiografías simples o introduciendo un medio de contraste (mielografía), en función del grado de las lesiones.
Las técnicas de imagen avanzadas como la tomografía computarizada y la resonancia magnética nuclear pueden proveer información adicional acerca de la deformación vertebral, así como de la compresión medular.
La obtención de líquido cefalorraquídeo y su análisis posterior servirá para descartar enfermedades inflamatorias de la médula y meninges.
En la mayoría de los casos y dada la naturaleza progresiva de la enfermedad, se harán necesarios los tratamientos quirúrgicos, que engloban una amplia variedad de técnicas, en función de las lesiones.
-Discopatías-
La degeneración de los discos intervertebrales y la protusión o extrusión del material discal dentro del canal vertebral causan los síndromes neurológicos más frecuentes en los perros.
Los signos clínicos en los casos leves pueden incluir dolor asociado con la columna vertebral, ataxia y paresia. En los casos graves, la parálisis con o sin pérdida de la función sensitiva caudal o posterior a la lesión es típica.
La degeneración discal es especialmente prevalente en razas condrodistróficas (Dachshund, Pequinés, Beagle), que se suele presentar entre los 3 y los 6 años.
Para entender la enfermedad, os diré que los discos intervertebrales se encuentran interpuestos en cada espacio intervebral, excepto entre las cervicales 1 y 2. De esta forma unen los cuerpos de las vértebras. Se encuentran rodeados de numerosos ligamentos que les proporcionan soporte. Su función es actuar como almohadillas entre las vértebras para permitir los movimientos, minimizar y absorver las fuerzas de choque y unir segmentos de la columna vertebral.
Estas estructuras no están exentas de sufrir procesos degenerativos a lo largo de los años que se traducen en pérdida de elasticidad. No es raro que a consecuencia de ellos se produzca su calcificación. En las razas condrodistróficas estos procesos son sumamente rápidos, con un pico de incidencia entre los 3 y 5 años. En las otras razas, los procesos degenerativos son más lentos, y los cambios clínicos significativos no se suelen presentar antes de los 8 o 10 años.
Las lesiones cervicales representan el 14 al 16% de las discopatías intervertebrales en los perros, siendo el Beagle, el Pequinés y el Teckel las que representan a más 80% de los casos. Las más frecuentes se localizan entre la cervical 2 y 3, disminuyendo desde la 3 y 4, y con menor frecuencia entre la cervical 7 y la primera torácica. No hay una aparente predisposición por sexo.
El dolor cervical grave es el signo más observado. La marcha envarada, la cabeza gacha, y los espasmos en determinados grupos musculares, en especial del cuello y de los hombros son manifestaciones típicas de dolor. Es muy habitual el dolor radicular que se manifiesta en los miembros anteriores. La paresia o la parálisis es menos común pero cuando se presenta es, a menudo, más grave sobre un lado que sobre otro, y algo más marcada en los miembros pélvicos que en los pectorales.
Ante una discopatía no debemos descuidar el diagnóstico diferencial, es decir la exclusión de otras enfermedades que presentan síntomas muy parecidos como son: espondilomiopatías cervicales, quistes sinoviales, osteoartritis, neoplasias óseas, enfermedades inflamatorias y traumas.
El diagnóstico, una vez más se hará mediante radiografías simples y con contraste, RM y TAC.
El tratamiento conservador incluye el uso de antiinflamatorios y relajantes musculares, junto a un reposo absoluto durante un mínimo de 14 días. En los perros sometidos a este tipo de tratamientos deben vigilarse los posibles efectos secundarios de la medicación como los vómitos, el dolor abdominal y las heces con sangre.
El tratamiento quirúrgico se impondrá cuando la solución conservadora demuestre que no es suficiente.
Las discopatías que se localizan en las vértebras torácicas y lumbares, representan el 84-86%. Las razas más afectadas son las nombradas anteriormente a las que hay que sumar el Shih tzu, Lhasa apso, y Corgi. Se puede decir que son más frecuentes en los machos que en las hembras castradas y en éstas más que en las enteras. Aunque no está demostrado, podría deberse a la acción protectora de los estrógenos contra la degeneración discal. Las lesiones se localizan con más frecuencia entre las vértebras torácicas 11 y 12 y entre la lumbar 1 y 2.
Los síntomas consisten en dolor en el dorso, y las ataxias y paresias en los miembros posteriores. Aunque los signos en los miembros pélvicos suelen ser bilaterales y simétricos, la lateralización hacía la izquierda o la derecha puede ocurrir. La función sensitiva para los miembros posteriores está abolida en un 20% de los casos.
El impedimento de la función vesical es común en los perros con paraparesia o con paraplejía. El daño sobre las neuronas que influyen la función vesical da lugar, en un primer momento, a una vejiga llena y tensa, difícil de comprimir y que, eventualmente rebosa. Después de una semana o más de que el perro muestre incontinencia, y se puede conseguir un vaciamiento reflejo de la vejiga. Cuando se alcanza la capacidad umbral se inicia la micción involuntaria. Se dan casos en función de la afectación neuronal de vejigas en que tienen disminuida la capacidad y la micción es interrumpida, involuntaria e incompleta.
En otros casos se produce la atonía del músculo que controla la micción (detrusor). Se presenta de esta manera una vejiga flácida que es vaciada con facilidad por compresión manual. Las infecciones urinarias en todos los casos serán muy frecuentes.
A diferencia de las discopatías cervicales, en las toracolumbares las radiografías simples, normalmente no permiten ver las lesiones, siendo indispensables las mielografías, el TAC o la RM.
Los perros que no presentan déficit neurológico suelen responder bien al tratamiento con medicamentos, aunque se dan numerosos casos de recurrencias, que en caso de darse, serán más graves. En estos últimos casos la cirugía debe ser considerada.
En el resto de los casos, es decir, en aquellos en que el perro presenta trastornos de la locomoción la cirugía debe ser realizada, salvo en aquellos en que la paresia sea leve, o para aquellos casos en que hay pérdida crónica de la sensibilidad profunda en los miembros pélvicos.
El aspecto más importante del tratamiento conservador, es el reposo estricto en jaula durante varias semanas. El uso de analgésicos y antiinflamatorios en estos perros es sumamente controvertido. Autores de importantes tratados sobre traumatología y neurología dicen que estos medicamentos pueden arruinar los intentos de reducir la actividad física. El empeoramiento de los signos clínicos debido a la excesiva actividad es algo frecuente cuando estos pacientes son medicados.
-Alteraciones lumbosacras-
Son muchos los nombres utilizados para describir las patologías que afectan a esta zona del esqueleto, que incluyen síndrome de la cola de caballo, estenosis lumbosacra, estenosis lumbosacra degenerativa, enfermedad lumbosacra…Podemos pensar por tanto, que tantos nombres engloban a varias enfermedades que incluyen malformación, alteraciones del crecimiento, degeneración, compresión, inflamación, infección, desplazamiento y circulación reducida.
Es importante que sepáis que la médula termina, en la mayoría de los perros, en las vértebras torácicas 5 y 6, aunque en algunos perros pequeños se prolonga hasta la 7 o la primera vértebra sacra. La cola de caballo es la parte terminal de la médula y las raíces nerviosas adyacentes.
La discopatía degenerativa crónica se traduce en la degeneración del disco vertebral con cambios secundarios en el hueso y los tejidos blandos y recibe el nombre de espondilosis. No se sabe porque estas alteraciones se asocian a signos clínicos en algunos perros y en otros no.
Es importante saber que en el perro la mayor parte de la fuerza muscular generada para correr y saltar se origina en los miembros posteriores y es transmitida al resto del cuerpo, repercutiendo especialmente en la zona lumbosacra.
Los signos clínicos de esta enfermedad se reconocen con más frecuencia en perros de razas medianas y grandes, entre las que el Pastor Alemán ocupa el primer puesto, presentándose el doble de casos en machos que en hembras. El primer signo clínico es el dolor en el dorso, mostrando los perros reticencia a desarrollar ejercicios físicos. Más tarde observaremos que los perros manifiestan dolor al saltar, subir escaleras, o al levantarse desde una posición postrada o echada. La falta de deseo para saltar al coche es un signo típico. También puede haber dolor cuando se levanta su cola.
La claudicación de los miembros pélvicos puede ser referida, ya que no es nada raro que se produzca un intenso dolor por compresión del nervio ciático. A menudo la claudicación es unilateral y puede ser intermitente o continua.
La cola puede presentarse flácida o ser llevada baja. Cuando la enfermedad avanza disminuye la propiocepción hecho que se ve manifestado porque el perro arrastra los dedos de las garras del miembro pélvico y hay ataxia. Puede presentarse incontinencia urinaria y fecal.
El diagnóstico lo basaremos en el examen neurológico, radiografías simples y con contraste y si están disponibles con RM y TAC. Otras técnicas a utilizar pueden ser la discografía y la epidurografía, que consisten en inyectar medios de contraste mediante una jeringuilla con aguja localmente.
Los tratamientos pueden ser conservadores mediante reposo y antiinflamatorios que darán buenos resultados en casos leves, o bien quirúrgico.
Otro tipo de patologías que afectan a la columna son las fracturas y luxaciones vertebrales, que suelen ser provocadas por traumas directos, así como los traumatismos medulares. Dado el espacio reducido del artículo dejaremos para otra ocasión su descripción en cuanto a síntomas, diagnóstico y tratamiento.
Hasta aquí la exposición del presente artículo. Existen otras muchas enfermedades que afectan a la médula y a los nervios periféricos que por falta de espacio no puedo desarrollar, pero que quedan recogidas en un cuadro adjunto.
OTRAS ALTERACIONES ESPINALES:
-Alteraciones espinales degenerativas: -Mielopatía degenerativa
-Quistes sinoviales extradurales
-Leucodistrofias
-Anomalías y alteraciones espinales del desarrollo: -Malformaciones vertebrales congénitas
-Osteocondroma u osteocondromatosis.
-Meningocele y mielomeningocele.
-Disrafismo espinal
-Hidromielia y siringomielia.
-Seno dermoideo
-Quistes aracnoideos espinales
-Quistes epidermoides
-Alteraciones espinales idiopáticas: -Calcinosis tumoral
-Hiperostosis esquelética idiomática diseminada
-Alteraciones espinales inflamatorias e infecciosas: -Discoespondilitis
-Empiema epidural espinal
-Meningitis y meningomielitis
-Alteraciones espinales isquémicas: -Mielopatía por embolia cartilaginosa
José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A
28045-Madrid
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

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