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miércoles, 4 de enero de 2012

ENFERMEDADES DE LA GLÁNDULA MAMARIA EN LA PERRA


ENFERMEDADES DE LA GLÁNDULA MAMARIA EN PERROS

La MASTITIS es la infección bacteriana de las glándulas mamarias, y se puede presentar en una o en varias, afectando a las perras postparturientas. Se puede dar también en perras que lactan debido a falsa gestación, aunque con escasa frecuencia.
  Los signos clínicos son variables en intensidad e incluyen glándulas calientes, firmes, tumefactas y doloridas. La fiebre, anorexia y deshidratación son habituales. Los cachorros de las perras afectadas de mamitis pueden llorar, porque sus madres suelen descuidarlos. En los casos graves podrán aparecer abscesos o gangrenas glandulares.
  El tratamiento consistirá en el suministro de antibióticos, y fluidoterapia cuando sea necesaria. Debe ser agresivo para que la perra pueda asumir su conducta materna en el mínimo tiempo posible. Es importante que la ingestión de líquidos y de sólidos sea la adecuada para asegurar una producción láctea continua. Durante la lactación, las necesidades de alimentos y líquidos se duplican con respecto a la gestación.
  Las compresas calientes aplicadas en las glándulas afectadas varias veces al día pueden reducir la tumefacción y el dolor.
  Los veterinarios, cuando elegimos el antibiótico, deberemos tener en cuenta sus efectos sobre el neonato lactante. Lo normal es que en siete días el proceso esté controlado, salvo en el caso en que haya abscesos o gangrena, que serán que ser tratados mediante cirugía.
  La lactación podrá continuar en tanto que la perra lo desee y sea capaz de suministrar la nutrición adecuada. Es importante la vigilancia de los cachorros por si presentaran signos de enfermedad, y se debe controlar su aumento de peso, que debería ser del 10% del peso al nacimiento por día. Si es necesario se debe proceder a la alimentación suplementaria o crianza artificial.

  La GALACTOSTASIS ( acumulación y retención de leche dentro de la glándula mamaria) es otra causa de la presencia de glándulas mamarias calientes, firmes, tumefactas, y dolorosas. A diferencia de las mastitis, en la galactostasis las secreciones mamarias no están infectadas y la madre no se muestra enferma. La leche simplemente se elabora a una mayor velocidad de la que se puede almacenar en las glándulas con comodidad. Se suele presentar con más frecuencia en el momento del destete y en ocasiones en el momento del pico lactacional cuando la producción supera en forma transitoria las necesidades de los neonatos. También puede presentarse en la falsa gestación.
  Si el problema se presenta al comienzo de la lactación no se recomienda ningún tratamiento, pero sí se deberá intervenir si se presenta en el momento del destete, y consistirá en la reducción de la producción láctea y en el alivio de la incomodidad. Sabemos que la producción láctea disminuye a medida que se restringen el alimento y el agua. Por tanto la disminución de la ingesta calórica e hídrica en cantidades que adecuadas para mantener el peso corporal ideal y la normal hidratación durante el reposo sexual (anestro) es de utilidad para el tratamiento y también para la prevención de, de la galactostasis del destete.
  El destete gradual es también muy útil. El masaje de las glándulas puede estimular la producción de prolactina y promover una lactación continuada, y por lo tanto debe evitarse. Las compresas calientes pueden ayudar al alivio de la tumefacción e incomodidad pero también pueden estimular la liberación de prolactina adicional.

  La GALACTORREA,  es una lactación que no se asocia con la gestación y el parto. Es la manifestación clínica más corriente de la falsa gestación canina. Se presenta en la fase del ciclo sexual que se conoce como diestro avanzado. Suele ser autolimitante y no necesita tratamiento. Cómo cualquier estimulación de las glándulas (masaje, aplicación de compresas calientes y frias o lamido de la perra), estimulan la producción de leche, deberían ser evitadas. La suspensión del alimento durante 24 horas, seguido por un retorno gradual a las cantidades de mantenimiento normal, ayudará a la reducir la lactación. La medicación con agonistas de la dopamina como la bromocriptina, la cabergolina, o la metergolina, serán sumamente útiles en el tratamiento de la galactorrea, ya que inhiben la producción de prolactina.

  Las NEOPLASIAS O TUMORES MAMARIOS representan casi la mitad de todos los tumores en las perras. Son más frecuentes en perras mayores con una edad promedio de 10 años. Muchas de las afectadas son hembras enteras o pacientes que fueron castradas (ovariohisterectomizadas) en el curso avanzado de la vida. Los tumores mamarios son raros en los machos y en animales jóvenes de ambos sexos.
  Dos estudios recientes sobre grandes poblaciones de perros han reportado información sobre la incidencia. El primer estudio, realizado en Gran Bretaña, reporto una tasa de incidencia estandarizada para los tumores mamarios de 205 por 100.000 perros por año. El segundo estudio controló una población de más 80.000 perros en Suecia y encontró una incidencia de 111 por cada 10.000 perros en edad de riesgo. Este estudio también encontró que la incidencia se incrementaba con la edad: a la edad de 6 años, fue de un 1%, a los 8 años, 6% y a los 10 años. 13%. La edad media de manifestación del tumor es de 10 a 11 años de edad. En otro artículo reciente, se ha constatado que, de 101 tumores (60 de raza pequeña, y 40 de otras), el 25% de los perros de raza pequeña presentaron tumores malignos comparado con un 58% de pacientes de raza grande.

  La ovariohisterectomía temprana protege de forma clara contra el desarrollo de tumores mamarios. Las perras castradas antes de su primer ciclo estral (antes de su primer celo) no tienen mayor riesgo de cáncer mamario que los machos. Después de los 2.5 años o luego del segundo ciclo estral, la ovariohisterectomía deja de ser protectora en las perras.
  Las estadísticas así lo confirman: el riesgo de padecer tumores en perras esterilizadas antes de que tengan el primer celo es del 0.05%, en castradas después del primer celo es del 8%, y en castradas después del segundo celo es del 26%.

  No se ha demostrado el carácter protector de la gestación temprana como inhibidor del desarrollo de tumores, bien conocido en la especie humana.

  Las progestinas utilizadas para suprimir el estro (celo) promueven cambios hipeplásicos y neoplásicos en las glándulas mamarias de las perras, y por tanto: ¡no deben ser utilizados! Los tumores mamarios benignos se encuentran en más del 70% de las perras tratadas con progestágenos a largo plazo. Cerca de la mitad de los tumores mamarios en las perras son benignos.

  Los tumores de mama por lo usual son masas discretas, firmes y nodulares. Se pueden localizar en cualquier punto a lo largo de la cadena mamaria. Su tamaño es muy variable, con un diámetro que varía de pocos milímetros a muchos centímetros. En más de la mitad de los casos están afectadas mútiples glándulas. Pueden adherirse a la piel superpuesta pero por lo regular no están fijados a la pared corporal subyacente. Los malignos más que los benignos tienden a fijarse a la pared corporal y estar cubiertos con piel ulcerada. En muchas ocasiones si presionamos los pezones de las glándulas afectadas, veremos salir secreciones anormales. Los ganglios linfáticos regionales (axilares o inguinales) pueden estar agrandados si hubo metástasis. El resto del examen físico a menudo carece de particularidades de interés. En los cuadros de cáncer avanzado puede haber evidencia de caquexia tumoral.

  El diagnóstico del cáncer de mama es más probable en una hembra geronte con cualquier clase de nódulo en la glándula mamaria, La biopsia escisional es el método de elección para confirmar el diagnóstico. El examen citológico de muestras obtenidas mediante aspiración con aguja fina a menudo da resultados ambiguos. Antes de realizar cualquier biopsia escisional, se deben realizar radiografías de tórax para descartar metástasis a nivel pulmonar. Si ésta se descubre, se justifica el pronóstico grave, incluso en ausencia de una confirmación histopatológica de la neoplasia mamaria.

  Tomada la decisión de llegar al diagnóstico y hacer el tratamiento, se debe valorar la salud global del paciente y la carga tumoral. Los tumores mamarios malignos con frecuencia hacen metástasis en los ganglios regionales y pulmonares. Con menor frecuencia se producen metástasis en hígado. También se pueden producir en sitios distantes, pero esto rara vez sucede en ausencia de afectación linfoglandular local o pulmonar. La radiología y la palpación cuidadosa son sumamente útiles en estos casos. La salud global del paciente deberá ser evaluada mediante un hemograma completo, perfil bioquímico y análisis de orina.

  El tratamiento del cáncer de mama es la escisión quirúrgica de todo el tejido anormal. Persisten las controversias referidas a la mejor técnica: escisión del nódulo, mastectomía simple o mastectomía radical. Si se opta por quitar el nódulo tumoral exclusivamente, el tejido sano que lo rodea debería ser enviado también al histólogo para su valoración, y si hay evidencia de presencia de células cancerígenas, se debería realizar una mastectomia total. No existen diferencias en los tiempos de sobrevida después de la mastectomia simple vs radical; los tumores mamarios escindidos siempre deben remitirse para su análisis, porque el establecimiento del pronóstico se verá influido directamente por el resultado obtenido.

  Un dato sumamente importante y que sigue generando controversia entre los veterinarios, es si se debe realizar la ovariohisterectomia como acompañamiento a la cirugía de los tumores. Pues bien, lo he dicho muchas y lo reitero: la castración de la perra realizada en el momento de la mastectomía no tiene efecto sobre las tasas de sobrevida a 2 años en las perras. Tampoco existieron diferencias en la sobrevida entre perras que soportaron la ovariohisterectomía antes de la mastectomía, las perras con ovariohisterectomía en el momento de la mastectomía, y aquellas con mastectomía sola (Nelson y Couto). Las mismas conclusiones han sido obtenidas por oncólogos veterinarios: "en un estudio de 154 perros tratados con concurrente mastectomía y ovariohisterectomía, la media de tiempo de supervivencia fue de 8,4 meses. Esto no supone ninguna ventaja en la supervivencia en comparación con la media de tiempos de supervivencia de 8 a 10 meses de otros estudios para perras tratadas sólo con mastectomía".

  Ya he comentado que aproximadamente el 50% de los tumores son benignos, aunque algunos de ellos, pueden ser considerados tras su análisis como precancerosos, lo que supone un incremento de 9 veces en el riesgo de adenocarcinoma mamario tiempo después, comparado con el riesgo en las pacientes con nódulos que tienen características celulares normales, en las cuales el riesgo de malignidad posterior no es mayor que en las perras sin nódulos mamarios previos.

  El adenocarcinoma es el tumor mamario maligno más común en las perras, aunque el pronóstico será diferente en función de lo arroje el análisis de dicho tumor, especialmente en lo que se refiere a la distribución celular que presente. Si las células invaden los vasos sanguíneos y los linfáticos, el pronóstico será el peor. También os puedo decir que la tasa de recidivas de los adenocarcinomas extirpados será del 90% en las perras con tumores escasamente diferenciados, del 68% en las perras con tumores moderadamente diferenciados, y del 24% en las perras con tumores bien diferenciados.

  Aún contando con estos importantes datos, el tamaño del tumor es el indicador pronóstico más importante en el caso de los adenocarcinomas. Los tumores de menos de 3 cm de diámetro se asocian con el mejor pronóstico, con una tasa de recurrencia del 35% después de los dos años de su extirpación, comparado con el 80% para masas más voluminosas.

  En las perras, en ocasiones se detectan otros tumores malignos como el carcinoma inflamatorio, sarcomas, y carcinosarcomas, pero son mucho menos comunes que los adenocarcinomas. El carcinoma inflamatorio es una enfermedad maligna fulminante con pronóstico grave.
  En cuanto a la terapia adyuvante, y dado que la ablación quirúrgica de los tumores malignos no es curativa, la quimioterapia se lleva ensayando muchos años, pero podemos decir que no hay resultados concluyentes, especialmente en lo que se refiere a las drogas a utilizar, ya que algunas experiencias realizadas, parecen indicar que las perras afectadas de tumores malignos tuvieron una sobrevida más alta cuando recibieron quimioterapia, en comparación con aquellas que no la recibieron.
  Las terapias hormonales son otros de los campos en los que están trabajando los oncólogos veterinarios, especialmente en el uso de una sustancia que recibe el nombre de tamoxifeno, con propiedades antiestrogénica.

  José Enrique Zaldívar Laguía
  Clínica Veterinaria Colores
  Pso de Santa María de la Cabeza 68 A
  28045-Madrid.

1 comentario:

  1. Gracias por la información, me ha servido mucho.

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