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viernes, 27 de enero de 2012

LEISHMANIOSIS (IV)


LEISHMANIOSIS (IV)

SOBRE EL MECANISMO DE ACCIÓN DE LA VACUNA, SU SEGURIDAD Y SU USO EN LA CLÍNICA DIARIA.

Pueden utilizarse varios tests en perros para demostrar que la vacuna dirige la respuesta inmune correcta y da como resultado células de memoria Th 1 apropiadas capaces de estimular la eliminación del parásito en los macrófagos.

Los resultados serológicos demuestran que, tras tres semanas de haber completado la primovacunación, hay una buena respuesta a las PSE y al ASP en particular, es decir, a los componentes de la vacuna. Además, los resultados muestran que cuando un perro se expone a un antígeno intradérmico de leishmania un año más tarde de la vacunación, se obtiene una respuesta rápida de memoria de un tipo IgG (Inmunoglobulinas G), mientras que los diez perros control no desarrollaron ninguna respuesta IgG específica en ningún punto del estudio.

Quedó demostrado que los perros vacunados cuando entraban en un nuevo contacto con el parásito sus células eran capaces de recordar el antígeno y responder ante él. Del mismo modo la producción de Interferón gamma fue mucho más alta en perros vacunados que en los no vacunados cuando fueron enfrentados al antígeno.

La respuesta de memoria Th 1 producida como respuesta a la vacunación es, a su vez, capaz de estimular la respuesta leishmanicida correcta en los macrófagos de los perros.

Los resultados de los estudios han demostrado la rápida aparición de la capacidad de eliminación del parásito en las tres semanas posteriores al final de la primovacunación,  siendo considerablemente más alta que en los no vacunados.

El primer requisito inmunológico exigido a una vacuna efectiva contra la leishmaniosis canina es que sea capaz de cambiar la respuesta inmune para desarrollar una capacidad de memoria efectiva contra el parásito con predominio Th 1. Se ha demostrado que el organismo reacciona adecuadamente en perros vacunados ante la presencia del parásito reduciendo de forma clara el riesgo de infección activa y cumpliendo el objetivo clínico de minimizar el número de perros que progresan hacia un estado de enfermedad sintomática.
Es importante recordar que las pruebas descritas se realizaron en los peores escenarios posibles con desafíos mucho más intensos que los experimentados normalmente.

PERFIL DE SEGURIDAD DE LA VACUNA

En general, los riesgos más significativos de reacciones inapropiadas asociadas a las vacunas son:

-Respuestas alérgicas: este tipo de respuestas pueden aparecer como respuesta a cualquier proteína y, por tanto, como respuesta a cualquier vacuna. También se cree que son más comunes cuando se hace crecer a las vacunas en cultivos celulares o en medios a base de huevo o suero. Por tanto, sería de esperar que el exclusivo medio de cultivo para producir esta vacuna disminuya aún más este posible riesgo.

-Virulencia o toxicidad residuales y enfermedad en hospedadores inmunodeficientes: La virulencia residual en hospedadores y la enfermedad en hospedadores inmunodeficientes están causadas por la administración de organismos inactivados o atenuados de forma inadecuada o por la incapacidad del hospedador inmunosuprimido para prevenir la replicación de un organismo vacunal. Esta vacuna no contiene parásitos, sino proteínas del mismo, lo que significa que no hay organismos vivos ni muertos que puedan ser virulentos para ningún hospedador, tenga o no tenga un compromiso inmunológico, lo que proporciona un beneficio considerable de seguridad.

-Complicaciones neurológicas: Este tipo de complicaciones suelen ser consecuencia de los efectos primarios del organismo involucrado. Dado que en esta vacuna no hay organismos vivos no es de esperar que aparezcan fenómenos de este tipo.

-Efectos nocivos sobre fetos: La vacuna no se comercializa para ser usada en animales gestantes.
Se puede originar una respuesta inflamatoria en la zona de inoculación como puede ocurrir con cualquier otra vacuna, y en algunos individuos susceptibles puede aparecer hipertermia y malestar, aunque es poco común.

PERFIL DE SEGURIDAD:

Los resultados de este estudio pueden dividirse en signos generales y locales.

1) Generales:
  -Un cachorro vacunado exhibió una ligera hipertermia durante las cuatro horas posteriores a la primera vacunación que se resolvió rápida y espontáneamente. Ningún cachorro mostró hipertermia relacionada con la vacunación después de la segunda y tercera dosis.
  -No se notó ningún impacto sobre el comportamiento general.
  -No se notó ninguna diferencia en la ganancia de peso entre los perros tratados y los perros control.
  -No se notaron diferencias en los parámetros hematológicos entre los perros tratados y los perros control.

2) Locales:
  -No se notó dolor durante la inyección ni con la palpación suave en el lugar de la inyección en los siguientes exámenes a los cachorros.
  -Aparecieron hinchazones locales en todos los cachorros vacunados tras todas las inyecciones.
 -El tamaño máximo de estas inflamaciones fue de diez centímetros, pero la mayoría fueron detectables solamente mediante palpación a pesar de haber afeitado la zona. Las inflamaciones aparecieron entre las 4 y 12 horas y todas resolvieron completamente en 12 días, bastante antes del momento de la segunda inyección.
  -Se notaron pequeños nódulos en la zona de inflamación que duraron un máximo de siete días en cuatro y dos cachorros tras la primera y segunda inyección respectivamente.

PRUEBA DE CAMPO REALIZADA EN VARIAS RAZAS

Se realizó sobre perros con propietario en zonas endémicas y no endémicas. Se utilizaron perros de varias razas (78 hembras y 73 machos).
Tras la vacunación de estos animales no se observo ningún efecto adverso grave en ninguno de ellos.
Otras reacciones:
-Según el cuadro que presenta el laboratorio en el estudio:






ESTUDIO DE CAMPO PARA EVALUAR LA PERCEPCIÓN DEL PROPIETARIO EN CUANTO A LA SEGURIDAD DE LA VACUNA.

Se utilizaron 231 perros (115 machos y 116 hembras) de 36 clínicas veterinarias de Francia y de Italia.
Curiosamente, a diferencia de los estudios de campo comentados anteriormente, solo ocho (3,5%) de los perros participantes en este estudio presentaron reacciones locales descritas por los propietarios. Solo uno de estos perros presentó también un signo general (apatía leve de corta duración) junto a la reacción local.
Cuatro de los ocho perros pertenecían al mismo propietario en Italia.

La reacción general más habitual fue de letargo, que se describió en cinco perros (2,2%), que fue descrita como benigna para todos los perros y la duración no superó un día, excepto en un perro que duró tres días.
Cuatro perros presentaron diarrea, y curiosamente pertenecían al mismo propietario en Francia. Se podría tratar por tanto de una diarrea debido a otra causa que no fuera la vacuna.

El estudio de la vacuna incluye también a algunos perros que siendo positivos a leishmania, fueron vacunados, en concreto 22. No hubo tampoco en ellos reacciones dignas de mencionar. Aunque la vacuna no está registrada para ser utilizada en perros positivos a leishmania, parece que la tolerancia de la misma es tan buena en estos perros como en el resto de la población.

CONCLUSIONES:

ESTÁ CLARO POR LOS ESTUDIOS EXPERIMENTALES QUE PUEDE ESPERARSE QUE TODOS LOS PERROS DESARROLLEN UNA PEQUEÑA INFLAMACIÓN COMO PARTE DE LA REACCIÓN LOCAL A ESTA VACUNA. En un pequeño número de casos esto puede ocasionar una sensibilidad o dolor local durante unos pocos días, pero la reacción es autolimitante, sin tratamiento, en casi todos los casos. Sin embargo, también está claro que muchos propietarios no serán capaces de detectar esa inflamación en circunstancias normales. Igual que ocurre con otras vacunas un pequeño número de perros pueden experimentar letargo o ligera hipertermia durante un corto periodo de tiempo después de la vacuna.

LA VACUNA EN LA CLÍNICA DIARIA

El uso de la vacuna está indicado en perros a partir de los seis meses de edad para proporcionar una disminución significativa del riesgo de infección activa por leishmania infantum o de leishmaniosis clínica.
La primovacunación consiste en tres inyecciones administradas a intervalos de tres semanas. La inmunidad comienza cuatro semanas después de haber completado la primovacunación. Es necesaria una revacunación anual posterior para mantener la inmunidad.

¿Qué pasa si entre las tres primeras dosis se presenta un problema clínico que impide cumplir los plazos establecidos de tres semanas entre unas y otras? La respuesta dada por los técnicos del laboratorio, fue que puede alargarse el plazo entre dosis y dosis, pero no más de siete días.

¿Qué ocurre si transcurre más de un año desde la última dosis y la revacunación anual? La respuesta dada por los técnicos fue que se podría alargar este periodo hasta 3 meses para no tener que volver al programa de primovacunación.

La vacuna debe ser mantenida en frigorífico e intentar que alcance la temperatura ambiente antes de inyectarla. También es conveniente que se realice un suave masaje en el punto de la inoculación.
Dado que la eficacia de la vacuna se ha establecido en perros negativos a Leishmania, no se sabe la eficacia de la misma para retrasar o prevenir la progresión en perros ya infectados. Además, una vez que un perro ha progresado hacía la infección activa es extremadamente difícil revertir la progresión de la enfermedad. Por lo tanto se recomienda realizar las pruebas a todos los perros antes de la primera vacunación.

 ¿Qué pruebas existen y cuáles son las más recomendables?

-SEROLOGÍA (Inmunofluorescencia indirecta (IFI), ELISA, Test rápido:

Ventajas: rápida y económica. Los títulos elevados están estrechamente asociados a infección activa y es casi seguro que un perro enfermo dará resultados positivos. Aceptada como medida de criba rutinaria para perros.

Inconvenientes: algunos perros pueden permanecer negativos durante unos meses antes de la seroconversión, por lo que títulos negativos o positivos bajos pueden seguir siendo asociados a un estado de desarrollo de la enfermedad.

Si el IFI es negativo puede procederse a la vacunación. Existe aún la posibilidad de que el perro sea portador del parásito porque el título puede tardar unos meses en elevarse.
Si el IFI es + bajo (entre el umbral del laboratorio y cuatro veces este umbral), debería realizarse otra prueba IFI tres meses más tarde, igual que ocurriría si la prueba se hiciese con fines diagnósticos. Este tipo de resultado puede estar asociado a un estado de enfermedad inminente o a un perro resistente que ha estado luchando contra la infección y que no progresará (al menos en este momento) hacia el estado de enfermedad.

Si el siguiente resultado es negativo, la vacunación es una medida sensata. Sin embargo, si la prueba sigue siendo positiva, no es recomendable la vacunación hasta disponer de más datos porque se desconoce la eficacia de CaniLeish.

Pongamos como ejemplo que el umbral del laboratorio considera que los resultados de 1/20, o inferiores indican negatividad, y los resultados por encima de 1/20 ( 1/40,1/80, 1/160, 1/320…) indican positividad.
Si el resultado es positivo alto (más de cuatro veces superior al umbral del laboratorio) no sería conveniente vacunar. Las directrices indican que el perro sea tratado del mismo modo que si se tratara de un perro enfermo.

La propia vacunación suele tener como resultado títulos positivos transitorios para IFI o ELISA. No obstante sería de esperar que estos títulos hubieran disminuido cuando llegue el momento de la revacunación anual. En cualquier caso, las pruebas serológicas prevacunales solo son necesarias antes de la primera vacunación.

-VISUALIZACIÓN MEDIANTE MICROSCOPIO EN EXTENSIONES TEÑIDAS DE LESIONES CUTÁNEAS, LINFÁTICOS, MÉDULA ÓSEA O BAZO:

Ventajas: Si se encuentra el parásito, es seguro que el perro tiene la enfermedad.

Inconvenientes: Posibilidad de casos negativos incluso en caso de enfermedad muy grave. No es suficientemente sensible. No es útil como prueba antes de la vacunación.

-INMUNOHISTOQUÍMICA DE LAS EXTENSIONES ANTERIORES:

Ventajas: Si es positiva es seguro que el perro tiene la enfermedad. Mayor sensibilidad que la visualización indirecta.

Inconvenientes: Posibilidad de resultados negativos incluso en casos de enfermedad muy grave.

-CULTIVO DE LAS MUESTRAS ANTERIORES:

Ventajas: Si es positivo es seguro que el perro tiene la enfermedad. Mayor sensibilidad que la visualización con o sin tinciones.

Inconvenientes: no se dispone de esta técnica en las clínicas y es demasiado lenta.

-PCR:

Ventajas: extremadamente sensible, ya que detecta el ADN del parásito.

Inconvenientes: Una PCR + confirma la exposición al parásito, pero no confirma la infección activa. Una PCR positiva no equivale a enfermedad.

PRUEBAS RÁPIDAS:

Tienen la ventaja de que podemos obtener resultados en pocos minutos lo que permite la vacunación del perro el mismo día de la prueba. El test que lanza el laboratorio junto con la vacuna, tiene una correspondencia adecuada con la IFI, de tal modo que un perro positivo a este test, se correspondería a un perro positivo a IFI con un título de 1/100 o superior. No da falsos positivos por otros parásitos hemáticos como Babesia, Ehriliquia, Anaplasma, etc. Un resultado negativo en este test permite la vacunación. Además, este test no da resultados positivos en perros vacunados no infectados porque reconoce elementos del parásito que no están presentes en la vacuna.

En caso de que el test de positivo bajo en la escala IFI (entre el umbral de positivo para el laboratorio y cuatro veces este valor), será necesario repetir la prueba en tres meses, o
El título obtenido es positivo alto en la escala IFI (mayor o igual a 4 veces el del laboratorio) lo que sugiere que el perro está desarrollando la enfermedad.

Es imprescindible que el perro que vaya a ser vacunado, esté debidamente desparasitado lo que no deja de ser un requerimiento habitual para cualquier vacuna.

Es importante mencionar que el laboratorio recomienda no vacunar a perros que estén tomando medicación inmunosupresora (corticoesteroides e inmunosupresores (ciclosporina, azatioprina…)No obstante no habría ningún problema en suspender estas medicaciones durante los periodos vacunales, si es que la salud del animal lo permite, y volverla a administrar con posterioridad.

En cuanto a la vacunación en perros mayores, no es recomendable en perros de más de 12 años, pero este dato deberá ser valorado en función de la raza del perro, y en el riesgo que pueda correr si no recibe la inmunización.

La recomendación actual consiste en separar el momento de la vacunación con CaniLeish del resto de vacunas un mínimo de dos semanas.

Texto y fotos obtenidas de la monografía del producto CaniLeish editada por Laboratorios Virbac.

José Enrique Zaldívar Laguía.

jueves, 26 de enero de 2012

LEISHMANIOSIS (III)



LEISHMANIOSIS (III)

LA VACUNA: CANILEISH

La fabricación de esta vacuna se ha basado en una línea de investigación que se inicia a principios de los años 90, que consistió en una nueva y revolucionaria manera de reproducir el ciclo biológico completo de los parásitos de Leishmania sin la utilización de animales de experimentación.
Se consigue así un sistema de cultivo sin suero ni células, que permitió no solo producir todos los estadios del desarrollo del parásito sino que también se pudo conseguir un sistema de producción del mismo considerablemente más rápido al mismo tiempo que se mantenían sus propiedades virulentas y antigénicas. Además, DADO EL EXCLUSIVO MEDIO DE CULTIVO UTILIZADO, TODAS LAS PROTEÍNAS DEL SOBRENADANTE SON PRODUCTOS DEL PARÁSITO. Son las llamadas proteínas secretadas-excretadas o PSE.

Es en 1998 cuando se decide evaluar el uso potencial de los antígenos PSE junto con un adyuvante para la vacunación inmunoterapéutica en casos de leishmaniosis canina clínica. Todo el trabajo previo de los efectos de las PSE sobre el equilibrio inmune había sido realizado en ratones y los resultados fueron prometedores.
Se consiguen así resultados alentadores en un pequeño ensayo de casos clínicos que indicaban que las proteínas PSE podían acabar desplazando la respuesta inmune hacía un tipo Th 1 (os recuerdo: RESPUESTA CELULAR) más apropiado y también mejorar la salud global de los perros. Las pruebas experimentales y de campo con un prototipo de vacuna PSE formulada con el adyuvante MDP en perros sanos también dieron resultados positivos, indicando que estas proteínas podrían proteger frente a la leishmaniosis canina.

Posteriormente, el adyuvante MPD es sustituido por el QA-21, que ofrece mejor tolerancia y es conocido por estimular la respuesta inmune tipo Th 1. Este tipo de adyuvantes poseen una rara habilidad de estimular una inmunidad mediada por células además de una inmunidad humoral con dosis bajas. Su capacidad excepcional para estimular la respuesta Th 1 y la producción de linfocitos T citotóxicos los hace ideales para vacunas dirigidas a parásitos intracelulares. Este adyuvante es el mismo que se utiliza en la vacuna de la malaria en la especie humana que está en la fase III de ensayos.

Las PSE son proteínas excretadas-secretadas por los parásitos, y  tienen, entre otras funciones, su contribución a la infección de la célula por parte del parásito y la multiplicación intracelular posterior además de la modulación de la respuesta inmune del hospedador. Resulta sumamente importante que el sistema inmune procese estas proteínas para estimular la proliferación de linfocitos T. Se demostró que las PSE estimulan mejor la proliferación de linfocitos T que las proteínas brutas del parásito. Había que conseguir fraccionar las más de 2000 proteínas de la leishmania y utilizar sólo las PSE (50-100 proteínas) en la fabricación de la vacuna, que es lo que se hizo.

El objetivo primario de la vacunación contra cualquier enfermedad protozoaria es el MINIMIZAR EL NÚMERO DE PERROS VACUNADOS QUE PROGRESA HACIA UN ESTADIO DE ENFERMEDAD SINTOMÁTICA. Estos perros, aunque no aparenten sufrir la enfermedad y por ello no sean motivo de preocupación a menos que el propietario tenga conciencia de ello, siguen siendo infecciosos para el vector y, en consecuencia, siguen contribuyendo de forma considerable a la epidemiología de la enfermedad. También tienen el riesgo de progresar hacía el estadio sintomático.

Para poder conseguir estos objetivos, el principal requisito para una vacuna contra la leishmaniosis canina es que induzca una inmunidad sólida, específica y mediada por células apropiada para un patógeno intracelular. Una respuesta como esta será capaz de reconocer el antígeno (leishmania) y desarrollar una MEMORIA INMUNOLÓGICA DE LARGA DURACIÓN CON UNA FUERTE POLARIDAD Th 1 que, a su vez, podrá desencadenar una respuesta activa eficaz con predominio Th 1 en los encuentros posteriores con el parásito. Es decir, de lo que se trata cuando vacunamos a los perros con estas proteínas y su adyuvante, es dotar al organismo, a través de un proceso de memorización celular, de la capacidad de matar al parásito si es que un día el perro es picado por un flebotomo y le inocula leishmanias, o lo que es lo mismo: ESTIMULACIÓN ESPECÍFICA DE UNA INMUNIDAD MEDIADA POR CÉLULAS CON RESPUESTA MEMORIA Th 1.

Es evidente que cuando se crea una vacuna hay que demostrar su eficacia, y para esto es necesario ensayarla en el perro. Para esto se realizaron dos tipos de ensayos:
-Modelo de desafío EXPERIMENTAL diseñado para demostrar la duración de la inmunidad.
-Ensayo en estación en el que se expuso a los perros a presiones elevadas y continuadas de infección NATURAL a lo largo de dos temporadas de transmisión.
En circunstancias normales, la prueba definitiva para una vacuna, y requerida para su registro, es un estudio de desafío experimental. Sin embargo, la producción de un modelo de desafío adecuado para esta enfermedad, es un desafío en sí mismo.

Se utilizaron veinte perros de seis meses de edad sin contacto previo con leishmania. Se sometió a diez perros al programa normal de vacunación de tres inyecciones a intervalos de tres semanas. Se formuló la vacuna para que contuviera un 10% menos de antígeno que una dosis comercial normal, requerimiento para el estudio de los modelos de eficacia con fines de registro. Otros diez perros sirvieron de control sin vacunación. Había cinco machos y cinco hembras en cada grupo.

Un año después del programa de vacunación inicial, momento en el que se debería aplicar un refuerzo (cosa que no se hizo), todos los perros se sometieron a un desafío mediante inyección intravenosa de una alta dosis de promastigotes de leishmania altamente virulentos.

Se siguió de cerca el estado clínico de cada uno de los perros durante el año siguiente. Se examinó su médula ósea (punción) en varios momentos para la realización de PCR cuantitativa para detectar ADN del parásito y también se realizaron cultivos para comprobar la presencia de parásitos vivos. También se realizaron pruebas para evaluar la respuesta inmune humoral y la mediada por células.
PORCENTAJE DE PERROS PCR POSITIVA DURANTE LA FASE DE DESAFÍO (la semana 0 (S0) es un año después de la última vacunación e inmediatamente antes de la inoculación de los promastigotes de leishmania)


DESGLOSE DE RESULTADOS:

-EN EL GRUPO CONTROL (No vacunados)
 -Siete perros tuvieron resultados positivos a la PCR y cultivo, y permanecieron así durante el resto del estudio.
 -Dos perros tuvieron resultados positivos para PCR la semana 15 pero mantuvieron cultivos negativos; uno de ellos dio PCR negativa a la semana 23 y el otro dio negativo a la semana 32.
 -Un perro tuvo un resultado positivo para PCR al final del estudio pero mantuvo cultivos negativos.
 -Ningún perro bloqueó completamente el desafío antes de que el parásito de extendiera a la médula ósea.

¿Qué quiere decir esto?:

 -SIETE PERROS TUVIERON UNA INFECCIÓN ACTIVA ASINTOMÁTICA (PCR + y cultivos +), UN PERRO FUE POSITIVO SOLO A ADN (PCR + y cultivo negativo) Y DOS PERROS SE MANTUVIERON LIBRES DE LEISHMANIA (PCR + y cultivos negativos).

-EN EL GRUPO VACUNADO:

 -Cinco perros tuvieron resultados positivos para PCR y cultivo. Tres de ellos permanecieron así durante el resto del estudio, MIENTRAS QUE DOS PUDIERON CONTROLAR LA INFECCIÓN Y TENER RESULTADOS NEGATIVOS TANTO PARA PCR COMO PARA CULTIVO AL FINAL DEL ESTUDIO.

 -Dos perros tuvieron resultados positivos para PCR la semana 15 pero mantuvieron cultivos negativos, y ambos pasaron a tener resultado negativo para PCR  a la semana 23.

 -Tres perros bloquearon completamente el desafío y permanecieron negativos para todas las pruebas a lo largo del estudio.

¿Qué quiere decir esto?

-TRES PERROS TUVIERON UNA INFECCIÓN ACTIVA ASINTÓMATICA, MIENTRAS QUE SIETE PERROS SE MANTUVIERON LIBRES DE LEISHMANIA.

Es especialmente notable que tres de los perros vacunados permanecieran negativos para ambas pruebas a lo largo del estudio. El número extremadamente elevado de parásitos administrado intravenosamente hace que fueran rápidamente detectables en la médula ósea. Además, la PCR sigue pudiendo detectar fragmentos de parásito que permanecen en la médula ósea durante un tiempo después de que hayan muerto. Esto hizo que TODOS los perros control dieran positivo al menos en una ocasión en este estudio. Quedo claro, que dadas las condiciones del estudio, la vacuna demostró una importante eficacia. Además, hay que tener en cuenta que el ensayo se realizó justo en el momento en que correspondería la revacunación de los perros, cosa que no se hizo, lo que sirvió para demostrar que la vacuna inmuniza como mínimo un año.
En la foto que podéis ver, se demuestra además que la carga parasitaria que había en la médula de los perros no vacunados, era mucho más alta que en los vacunados.




DESAFIO NATURAL

Se trataba de reproducir las condiciones de campo, es decir a las que se puede enfrentar un perro a lo largo de su vida, ya que a lo largo de ella, los perros no están expuestos a un desafío de dosis única elevada sino a múltiples picaduras infectadas a lo largo de un periodo prolongado durante  las temporadas de transmisión.

Este estudio incluyo a 90 perros de raza Beagle (46 vacunados y 44 controles) de aproximadamente 6 meses de edad. Se trataba de animales obtenidos en áreas libres de leishmania y se confirmó que eran seronegativos para esta enfermedad y para Ehrlichia al comenzar el estudio.
Entre tres y cuatro semanas después de haber completado el programa de vacunación todos los perros fueron trasladados a instalaciones a cielo abierto situadas en zonas altamente endémicas (cerca de Nápoles y de Barcelona). El programa se inició en julio en Italia y en junio en España. No se les suministró ningún tratamiento repelente para flebotomos, aunque sí se usaron productos contra pulgas y garrapatas.
80 perros completaron el estudio (41 vacunados y 39 controles), ya que a lo largo del periodo de seguimiento de dos años, diez perros murieron por causas no relacionadas con la leishmaniosis. Dado que dos de los perros que murieron en España, parece ser que lo fueron por leptospirosis, a pesar de estar vacunados, se introdujo una vacunación semestral contra esta enfermedad.

El estudio fue ciego y los investigadores clínicos y el personal que realizó los análisis en el laboratorio desconocían a qué grupo pertenecían los perros.

Durante el estudio se monitorizó de forma regular la condición clínica de los perros.

Para evaluar el estado respecto a la Leishmania se realizaron las pruebas nested PCR (nPCR) y qPCR sobre médula ósea, y el cultivo con aspirado de ganglio linfático (Italia) y médula (España).

La naturaleza altamente variable del resultado de la exposición al parásito hace que la clasificación sea todo un reto. La infección activa sintomática es relativamente fácil de clasificar, igual que un perro completamente libre de parásito. EL PROBLEMA RADICA EN LA DEFINICIÓN DE UN PERRO QUE HA SIDO EXPUESTO AL PARÁSITO PERO NO PRESENTA SIGNOS CLÍNICOS.

La presencia de ADN del parásito en la médula (PCR +) confirma que el perro ha tenido contacto con el parásito y sugiere que el parásito ha sobrevivido el tiempo suficiente para extenderse desde la piel a la médula ósea. Sin embargo, SE SABE QUE LOS RESULTADOS POSITIVOS A PCR OBTENIDOS DE MÉDULA ÓSEA DURANTE O POCO DESPUÉS DE LA EXPOSICIÓN DE UN PERRO PUEDEN IR SEGUIDOS DEL RESTABLECIMIENTO DE RESULTADOS NEGATIVOS. Este establecimiento ocurre cuando un perro resistente es capaz de eliminar el parásito a pesar de la extensión inicial hacia médula ósea. Además, las PCR + de médula ósea no revelan si el parásito está vivo o muerto, de modo que no puede constituir una evidencia de infección activa por sí misma. ES POR ESTO QUE LA PCR NO ESTÁ RECOMENDADA COMO PRUEBA DE CRIBA RUTINARIA EN PERROS SANOS. No obstante, la presencia de parásitos en cultivo de médula ósea en perros asintomáticos, confirma la presencia de parásitos vivos activos y estos perros son clasificados como infección activa asintomática.  Resulta muy infrecuente que un perro viaje en dirección contraria y elimine el parásito una vez que ha alcanzado esta fase.

Los perros que dan positivo de forma repetida a PCR y que luego tienen cultivos positivos se encuentran claramente en progresión hacia el estado de enfermedad.

Los perros que dan positivo a PCR y luego se vuelven negativos está claro que están consiguiendo el control del parásito.

De esta forma puede seguirse el progreso de los perros a lo largo de un periodo de dos años y evaluar la diferencia entre perros vacunados y perros control.

RESULTADOS AL COMPLETAR EL ESTUDIO.

-Había 80 perros en dos escenarios.
-Había 39 perros control y 41 perros vacunados.
-El 72% de los perros control (no vacunados) dieron positivo a PCR al menos en una ocasión a lo largo del estudio, lo que demuestra la validez del desafío, es decir, que fueron picados por el flebotomo que les inoculó las leishmanias.

RESUMEN DEL ESTADO DE LEISHMANIA DE LOS PERROS EN EL MES 24 (Tras dos años de exposición en un área altamente endémica)




EXISTE UNA DIFERENCIA SIGNIFICATIVA EN EL NÚMERO DE PERROS CON INFECCIÓN ACTIVA ENTRE AMBOS GRUPOS TRAS DOS AÑOS DE DESAFÍO


Puede verse, según la figura superior que, tras dos años de desafío natural intenso, existe una disminución significativa en el riesgo de progresión hacia la infección activa.

Si solo tenemos en cuenta las infecciones sintomáticas, que son las infecciones que generan mayor preocupación al propietario se observa un patrón similar. Se hace evidente un efecto estadísticamente significativo cuando revisamos tanto el número de perros sintomáticos en el mes 24.



En este estudio, LA VACUNACIÓN CON CANILEISH DISMINUYÓ APROXIDAMENTE CUATRO VECES LA PROBABILIDAD DE ESTAR ACTIVAMENTE INFECTADO Y DE PROGRESAR HACIA LAS FASES SINTOMÁTICAS. LOS RIESGOS RELATIVOS SON UNA FORMA HABITUAL DE EXPRESIÓN DEL RIESGO COMPARATIVO PARA UN ACONTECIMIENTO.

El estudio dejó claro que el 92,7% de los perros vacunados quedaron protegidos contra el desarrollo de la enfermedad.

Estos resultados confirman la eficacia de la vacuna incluso ante la posibilidad de niveles excpecionalmente elevados de desafío natural sin protección adicional contra el vector. Este estudio fue diseñado especificamente para maximizar la probabilidad de que los perros desarrollaran leishmaniosis. Los escenarios fueron elegidos expresamente para asegurar una presión de infección máxima. EN EFECTO SE OBSERVA QUE EL GRUPO CONTROL, EN EL QUE 1/3 DE LOS PERROS SE INFECTÓ DE MANERA ACTIVA Y CERCA DE 1/4 PRESENTÓ ENFERMEDAD SINTOMÁTICA EN LOS DOS AÑOS DE DURACIÓN DEL ESTUDIO. La incidencia normal de enfermedad clínica en áreas endémicas suele ser inferior al 10% a lo largo de la vida del animal.

ESTE ESTUDIO CONFIRMA QUE, INCLUSO EN EL PEOR DE LOS ESCENARIOS, CON NIVELES MUY SUPERIORES DE DESAFÍO NATURAL QUE LOS ENCONTRADOS NORMALMENTE EN PERROS DE COMPAÑÍA, LA VACUNA SIGUE SIENDO CAPAZ DE PROPORCIONAR UNA REDUCCIÓN SIGNIFICATIVA DEL RIESGO DE INFECCIÓN ACTIVA Y DE ENFERMEDAD CLÍNICA.

Además, si seguimos el estado de los individuos a lo largo del tiempo, puede observarse que, en comparación con los perros control, una proporción mayor de perros vacunados es capaz de volver al estado negativo tras haber dado positivo a PCR. Esta vacuna no solo previene la entrada del parásito en el organismo sino que orienta la respuesta inmune y hace que el animal sea más capaz de tratar el desafío recibido.

PERFIL DE SEGURIDAD
Durante la fase de vacunación no hubo reacciones generales tales como fiebre, malestar, etc, relacionadas con la vacuna. Se notaron reacciones locales comúnmente, pero se resolvieron esponteneamente en unos días tras la vacunación.

CONCLUSIÓN:
En el estudio en estación, la probabilidad de convertirse en infectado activamente y progresar hacia las fases sintomáticas de la leishmaniosis se redujo aproximadamente cuatro veces.

Foto y textos obtenidos de la monografía del producto CaniLeish, editada por Laboratorios Virbac.

José Enrique Zaldívar Laguía.

LEISHMANIOSIS (II)


LEISHMANIOSIS (II)

INMUNOLOGÍA DE LA LEISHMANIOSIS CANINA. ¿CÓMO RESISTE UN PERRO AL PARÁSITO?

  Existen muchas evidencias que demuestran que la orientación de la RESPUESTA INMUNE es el factor decisivo que determina si un perro será resistente al parásito o evolucionará por la vía de la infección activa de los macrófagos y acabará desarrollando la enfermedad clínica.

  Os recuerdo que los macrófagos son las células que captan o fagocitan a las leishmanias y que o bien acaban con ellas o bien permiten que se reproduzcan en su interior, destruyan estas células  y se diseminen por la sangre del perro, para volver a ser capturadas por los macrófagos repitiéndose el ciclo.

  Aunque sea simplificar mucho la realidad, puede considerarse que el sistema inmune adaptativo suele funcionar con dos tipos principales de actividad en equilibrio:

   La respuesta Th1 (INMUNIDAD CELULAR), mediada por linfocitos T citotóxicos (Tc) que se dirige fundamentalmente contra patógenos intracelulares (como la leishmania) y la Th2 (INMUNIDAD HUMORAL), que se caracteriza por una producción considerable de anticuerpos por parte de los linfocitos B y células plasmáticas, y que es ante todo efectiva contra patógenos extracelulares. Además, ambos tipos de respuesta inmune pueden producir CÉLULAS MEMORIA, QUE SERÁN CAPACES DE ESTIMULAR UNA RESPUESTA de tipo Th 1 o Th 2 en fechas posteriores si el organismo se encuentra de nuevo con el mismo antígeno. Atención a esta consideración, la de las CÉLULAS MEMORIA, porque es en lo que se fundamenta el funcionamiento de esta nueva vacuna.

  Podemos decir que la resistencia a la leishmaniosis canina está asociada a la fuerte inmunidad Th 1 (INMUNIDAD CELULAR), mientras que, el desarrollo de la enfermedad se asocia a una respuesta Th2, es decir a una INMUNIDAD HUMORAL en ausencia de una fuerte respuesta Th 1. Esta reacción inmunitaria inapropiada, con una producción de cantidades excesivas de anticuerpos a lo largo de periodos prolongados, contribuye al síndrome clínico.  Al liberar citoquinas específicas, los linfocitos Th 1 sirven de soporte para una respuesta inmune mediada por CÉLULAS, y los linfocitos Th 2 para una respuesta inmune HUMORAL. Las citoquinas liberadas por los linfocitos tienen un profundo efecto sobre el modo en que el macrófago se va a comportar frente al parásito que ha capturado.

  Parece ser que de la capacidad de los linfocitos de producir interferón  gamma y citoquinas Th 1, ante la presencia del antígeno (leishmania), dependerá la respuesta del perro ante la infección.

  Si la respuesta del organismo es la adecuada, estimulación por parte de las citoquinas Th 1, la producción de interferón gamma va a producir dentro del macrófago en el que está alojado la leishmania, un proceso bioquímico que acabará con el parásito. Sin embargo tras una estimulación por citoquinas Th2 lo que se va a producir es un proceso bioquímico dentro del macrófago que favorecerá la replicación y persistencia del parásito. Recordemos lo anteriormente explicado: una respuesta celular (Th 1) es buena, y una respuesta humoral (Th 2) es mala. Por tanto, las citoquinas Th 1 tales como el interferon gamma desempeñan una labor fundamental en la dirección de la vía correcta de la respuesta inmune.



Hasta ahora, la prevención de la leishmaniosis canina se ha centrado en los métodos del control del vector (flebotomo). Las fórmulas parasiticidas y repelentes de parásitos pueden proporcionar una eficacia razonable, pero existen factores que no pueden controlarse fácilmente como son: pérdida del collar, aplicación incorrecta de las pipetas, reaplicación de los productos tópicos o sustitución de los collares por parte del propietario en los intérvalos adecuados, dejando así periodos en los que el perro no está protegido.

Incluso con la utilización correcta, ninguno de estos productos tópicos puede prevenir totalmente todas las picaduras del flebotomo. Además, una vez que el perro ha sido contaminado con el parásito, el producto repelente no tiene ningún tipo de influencia sobre el resultado.

Como apuntamos antes, el control sobre el tipo de vida puede ayudar a reducir el desafío. Los flebotomos pican sobre todo al atardecer y al amanecer, por lo que el mantenimiento de los perros en el interior en estos periodos puede disminuir el número de picaduras. No obstante, como las ventanas suelen dejarse abiertas los flebotomos son atraídos por la luz y pueden entrar en los hogares y picar.

También se ha intentado prevenir la leishmaniosis a nivel epidemiológico, controlando los perros infectados. En algunas áreas del mundo, como en Brasil, se ha probado una estrategia de eutanasia obligatoria de los perros seropositivos por motivos de salud pública y con algunos resultados positivos. Sin embargo, estas estrategias son muy difíciles de aceptar socialmente en otras partes del mundo. En cualquier caso, EL PERRO ES INFECCIOSO PARA EL VECTOR ANTES DE CONVERTIRSE EN SEROPOSITIVO, por lo que este abordaje no es suficiente para romper el ciclo de transmisión. Esto quiere decir, que hasta que no se produce lo que se llama seroconversión, que será lo que permita detectar los anticuerpos para poder decir que un perro es positivo, habrá perros que siendo negativos tengan el parásito en su organismo y por tanto sean reservorios de leishmania. Además, los hospedadores cánidos salvajes, como los zorros, también pueden mantener el ciclo de la infección.

El tratamiento de los perros infectados puede disminuir la carga antiparasitaria de forma considerable y es probable que disminuya la presión de la infección de los flebotomos que pican a estos perros. SIN EMBARGO, EL TRATAMIENTO NO CONVIERTE AL PERRO EN COMPLETAMENTE NO INFECCIOSO PARA LOS FLEBOTOMOS, por lo que tampoco puede romper el ciclo.
LA SOLUCIÓN IDEAL CONSISTE EN VOLVER RESISTENTES A LOS DESAFIOS NATURALES A LA INMENSA MAYORÍA DE LOS PERROS SIN TENER QUE DEPENDER UNICAMENTE DEL CUMPLIMIENTO DEL PROPIETARIO Y SU DESTREZA EN LA APLICACIÓN DE OPCIONES PARASITICIDAS. Un control adicional del vector para disminuir la dosis de parásitos recibidos por un perro vacunado, sería, cómo no, complemento de este abordaje fundamental.
HASTA AHORA LA OPCIÓN QUE FALTABA ERA UNA HERRAMIENTA PARA INCREMENTAR LA EFECTIVIDAD DE LA RESPUESTA INMUNE AL TRATAR LOS DESAFIOS RECIBIDOS.

Texto y fotos: CaniLeish. Monografía del producto. Laboratorios Virbac.

José Enrique Zaldívar Laguía.

miércoles, 25 de enero de 2012

LEISHMANIOSIS (I)


                                                             LEISHMANIOSIS  (I)

  Ayer, 24 de enero de 2012, se presentó en Madrid la vacuna contra la leishmaniosis, CaniLeish. En las próximas entradas del blog os iré dejando información sobre la misma, y los últimos avances sobre esta grave enfermedad.

  “Enfermedad parasitaria transmitida por un vector y causada por protozoos del género Leishmania”. Estos parásitos infectan a una gran variedad de animales vertebrados (lobo, zorro, gato montés, gato doméstico, jineta, lince, mangosta) y se transmiten por la picadura de un flebotomo (mosquito) infectado.  Los perros son el principal reservorio para esta zoonosis.

  La leishmaniosis canina, una enfermedad grave y de fatales consecuencias, se extiende por la cuenca mediterránea, parte de Asia, América Central y Sudamérica. Se calcula que, solamente en el suroeste europeo, hay al menos 2,5 millones de perros infectados y que la enfermedad se está extendiendo hacía el norte: 20.000 casos diagnosticados en el sur de Alemania, Austria y Suiza. Se trataría de perros que han vivido o viajado anteriormente a áreas endémicas. El número creciente de perros que viajan al sur de Europa o de perros importados como mascotas procedentes de áreas endémicas está suscitando serias preocupaciones sobre la introducción de enfermedades transmitidas por vectores.

  En la especie humana puede adoptar dos formas de presentación: visceral (kala azar) que afecta a los órganos internos y es mortal si no se trata, y las formas cutánea y mucocutánea que pueden curarse espontáneamente pero que deja cicatrices que causan desfiguración. Parece ser que en España podría haber más casos de los que se diagnostican por el desconocimiento de los médicos, que ya están recibiendo cursos sobre esta patología en los centros de atención primaria. Muchos procesos dermatológicos mal diagnosticados son provocados por la leishmaniosis y no son diagnosticados ya que en muchos casos curan espontáneamente.

  Más de 350 millones de personas de 88 países se encuentran en situación de riesgo de leishmaniosis  y la tasa de mortalidad de leishmaniosis visceral, causada por el complejo leishmania, solo es superada entre las enfermedades parasitarias por la malaria.

  El número de perros infectados en Sudamérica se calcula en millones. Las tasas de infección son elevadas en algunas zonas de Venezuela y Brasil, donde una prevalencia alta de la infección canina se asocia a un riesgo elevado de enfermedad en humanos. También se ha descrito la infección en gatos, cánidos salvajes y caballos en áreas en las que la enfermedad es común en perros.

  De cualquier forma, dentro de un mismo país, como puede ocurrir en España o en Italia, la prevalencia de la enfermedad es muy variable según zonas o regiones. Por ejemplo en la zona de Pisa la prevalencia es de un 1,4% mientras que, en Liguria, es de un 30,3%. En España, por poner un ejemplo, en Orense hay una prevalencia del 35,6% , en A Coruña del 3,7%, y en Santiago de Compostela del 6,7%. Además, y esto es sumamente importante, la seroprevalencia infravalora el verdadero número de perros infectados como ha quedado confirmado por los estudios basados en la prueba de la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) en perros seronegativos.  De esto hablaremos más adelante. Así, en Marsella la prevalencia sería de un 80% y en Palma de Mallorca de un 67%.

  Es importante apuntar que, además del flebotomo, el vector clásico del parásito, se han encontrado leishmanias en pulgas y garrapatas, pero hasta el momento no se ha demostrado que estos dos últimos parásitos puedan transmitir la enfermedad a través de sus picaduras en perros. De momento, por tanto, se trata de un hallazgo casual. Lo que sí se sabe es que un insecto del género Phlebotomus (Lutzomya en el Nuevo Mundo) está adaptado para la transmisión de Leishmania.

  El flebotomo hembra es el único que pica para obtener la sangre ya que los machos son vegetarianos.
Recordando el ciclo de la leishmania: La hembra flebotomo queda parasitada cuando ingiere la forma de leishmania que se conoce como amastigote presente en la sangre que ha succionado del hospedador infectado (perro…). Durante 4 a 25 días, el parásito (leishmania) continúa su desarrollo en el interior del mosquito, donde sufre una transformación importante, pasando de amastigotes a promastigotes, que serán las formas infectantes que inoculará al animal que pique. Esta forma infectante quedará en la piel y será fagocitada por unas células llamadas macrófagos. Ya en el interior del macrófago, éste intentará destruir a la leishmania mediante una serie de fenómenos bioquímicos. Desgraciadamente, el parásito está dotado de una serie de mecanismos para evadir esta defensa del organismo, por lo que podrá seguir creciendo, desarrollándose y multiplicándose en el interior del macrófago, dando lugar a amastigotes que cuando alcanzan un gran número dentro del macrófago lo harán reventar y pasarán a la circulación sanguínea, en donde nuevos macrófagos los van a capturar y se repetirá la secuencia anterior.  El resultado de la inoculación en un hospedador vertebrado depende de la eficacia del sistema inmune del hospedador de lo que hablaré más adelante.

  Por tanto, el parásito existe en dos formas: promastigote (en el vector) y amastigote (parásitos intracelulares en los hospedadores vertebrados).

  Otras vías de transmisión que ya han sido demostradas son: por transfusión de sangre, por la cópula (venérea) y por vía transplacentaria (de madres infectadas a fetos).

  Factores de riesgo: el género, es decir, ser macho o hembra no parece ser un factor de riesgo.

  Todas las razas son susceptibles. Sin embargo, hay algunas razas como Bóxer, Cocker Spaniel, Rottweiler y Pastor Alemán que parecen ser más susceptibles que la media al desarrollo de la enfermedad sintomática. Otras razas, como el Podenco Ibicenco, raramente desarrollan signos clínicos.

  La prevalencia de leishmaniosis canina aumenta hasta los 3 años de edad para declinar posteriormente hasta que el perro es mayor de 7 u 8 años, momento en que se observa otro pico. Esto quiere decir que entre los 3 a 6 años de edad la incidencia es menor.

  El riesgo depende de la actividad del perro y de la exposición resultante a las picaduras de flebotomos infectados. Por todos es sabido que es desde el atardecer cuando el mosquito tiene su máxima actividad y que es a partir de temperaturas medias de 18 grados centígrados cuando comienzan a volar y por tanto a picar a los perros.

  Muy importante: la mayoría de los perros expuestos al parásito NO DESARROLLAN leishmaniosis CLÍNICA (síntomas). Aunque una proporción pasará a desarrollar el síndrome clínico, algunos perros pueden eliminar por completo el parásito y un número considerable permanecerá INFECTADO DE FORMA SUBCLÍNICA. No obstante NO puede asumirse que el estado subclínico en perros infectados (es decir sin síntomas) sanos sea permanente. Algunos perros pasarán a eliminar la infección tras un tiempo, pero en otros, factores como la inmunosupresión y las enfermedades concomitantes pueden dar como resultado la progresión de la enfermedad, es decir se pasará de tener leishmaniosis SUBCLÍNICA  a tener LEISHMANIOSIS CLÍNICA o lo que lo mismo de ser un perro sano con leishmanias a ser un perro enfermo con leishmaniosis.  También es importante saber que, los perros que están infectados pero son asintomáticos pueden seguir siendo una fuente de infección para los flebotomos, incluso cuando no muestren signo de enfermedad.

  Dada la gran variabilidad, la clasificación de los perros expuestos al parásito Leishmania no es sencilla.

                     RESULTADOS DE LA EXPOSICIÓN AL PARÁSITO EN PERROS


Texto y fotos: CaniLeish. Monografía del producto. Laboratorios Virbac.

José Enrique Zaldívar Laguía.

jueves, 5 de enero de 2012

VACUNA PARA LA PREVENCIÓN DE LA LEISHMANIOSIS


 VACUNA PARA LA PREVENCIÓN DE LA LEISHMANIOSIS

Estimado cliente:

A partir del 16 de enero, contaremos en nuestra clínica con la vacuna para la prevención de una grave enfermedad que puede afectar a tu perro en cualquier momento de su vida. Se trata de la Leishmaniosis, que como sabrás se transmite a través de la hembra de un mosquito que recibe el nombre de flebotomo. Su incidencia es muy alta en toda España, y con el cambio climático se están presentado casos en lugares en que antes su incidencia era nula o muy baja.

El programa vacunal se puede iniciar en cualquier momento de la vida en perros adultos y en cachorros a partir de los seis meses de edad. Se deben poner tres dosis de vacuna en la primovacunación con intervalos de 21 días. Es INDISPENSABLE que cumplas los plazos que te marcaremos de forma escrupulosa para conseguir el máximo de efectividad, que los estudios clínicos han tasado en un 92,7% en perros vacunados. Luego, se pondrá una sola dosis de recuerdo de forma anual.

Antes de vacunar al perro, le realizaremos un test rápido de diagnóstico cuyo resultado tendremos en pocos minutos, por lo que no hará falta esperar más de este tiempo para proceder a su vacunación en caso de que de negativo. Los perros positivos no deben ser vacunados. De esta manera, además, en caso de positividad, podremos hacer un diagnóstico precoz en perros asintomáticos y establecer el tratamiento adecuado en cada caso.

Dado que se trata de una enfermedad que vuestro perro puede adquirir desde los meses de mayo a octubre, épocas en las que el mosquito tiene su máxima actividad, y que la inmunidad plena la adquirirá a las cuatro semanas de la última dosis, es conveniente que procedas a vacunarle lo antes posible para que, de cara a la primavera y verano de 2012, el perro haya desarrollado la mayor cantidad de defensas posibles en prevención de una hipotética picadura por el flebotomo y el posible contagio de la enfermedad.
El hecho de vacunar no implica renunciar al uso de los métodos de prevención clásicos como los collares antiparasitarios o las pipetas que has usado habitualmente.

Clínica Veterinaria Colores.

Si quieres saber más sobre esta enfermedad, puedes leer los artículos al respecto de nuestro blog.



miércoles, 4 de enero de 2012

HALITOSIS EN EL PERRO


HALITOSIS
El diccionario Webster define el olor como “aquella característica de una sustancia que la hace perceptible al sentido al olfato, sea agradable o desagradable”. Desde el punto de vista clínico, debería ampliarse la definición de olor para incluir si éste es normal o anormal. Aunque muchas veces los clínicos no se den cuenta, el uso del olfato es una parte compleja del proceso de exploración física. Dependiendo del proceso patológico, también puede estar implicado en los procesos de diagnóstico, tratamiento y control. La tarea del clínico es determinar si el olor corporal en cuestión es un signo de enfermedad o si se encuentra dentro de lo normal en el animal en cuestión.
El olor oral puede asociarse a enfermedades sistémicas, como uremia, diabetes mellitus o enfermedad periodontal. El mal olor asociado a enfermedad periodontal se debe a la producción de compuestos de compuestos volátiles de azufre. Los olores orales son, en la mayoría de los casos, la consecuencia de productos intermedios del metabolismo bacteriano debidos a la colonización bacteriana de la placa, los surcos gingivales y la superficie dorsal de la parte posterior la lengua. Los olores orales también pueden ser la consecuencia de algo que el animal ha ingerido (P. ej., materia fecal).
En general, la comprobación inicial del veterinario es si el olor del animal se encuentra en el intervalo normal para la especie, edad, sexo, raza, longitud del pelo, etc. Lo que es importante para los veterinarios es que los dueños pueden “conocer” muy bien cómo huele su perro y cuando es o no normal. Son pacientes con un olor inconfundible aquellos que presentan halitosis intensa. El aspecto clarificador clave de los animales que presentan mal olor es el estado patológico obvio asociado al olor corporal.
Cuando un cliente nos trae a su perro a la clínica, y en referencia al tema que estamos tratando, puede ser debido a tres razones. La primera, un fuerte olor emana de una oreja, la boca o una región corporal.
Las causas más frecuentes de halitosis en perros son:
  ENFERMEDADES ORALES
-Enfermedad periodontal (gingivitis, periodontitis, abscesos).
-Neoplasias (melanoma, fibrosarcoma, carcinoma epidermoide)
-Cuerpo extraño o traumatismos (fracturas, heridas por cable eléctrico)
-Faringitis.
-Estomatitis.
  ENFERMEDADES RESPIRATORIAS
-Rinitis y sinusitis.
-Neoplasias.
-Neumonia o abscesos pulmonares.
ENFERMEDADES DERMATOLÓGICAS
-Pioderma del pliegue labial.
-Granulomas eosinofílicos.
-Complejo pénfigo, penfigoide ampolloso, lupus eritematoso.
-Erupciones por fármacos.
-Linfoma cutáneo.
 ENFERMEDADES METABÓLICAS
-Insufiencia renal/uremia
-Cetoacidosis diabética.
 ENFERMEDADES GASTROINTESTINALES
-Megaésofago.
-Enfermedad inflamatoria intestinal.
-Insuficiencia pancreática exocrina.
 ALIMENTARIAS
-Alimentos aromáticos (cebollas, ajo)
-Productos alimenticios fétidos (carroña)
-Coprofagia
 COMPORTAMIENTOS DE ACICALAMIENTO QUE IMPLICAN LAMIDO EXCESIVO.
-Saculitis anal
-Vaginitis/balonopostitis
De cualquier forma, la halitosis se asocia con una enfermedad oral, como enfermedad periodontal, úlceras orales, queilitis, estomatitis o neoplasias. Las alteraciones esofágicas o gástricas ocasionan halitosis con menor frecuencia.
Los traumatismos que afectan a la cavidad oral, pueden provocar babeo en los perros por lo que deben ser inspeccionados cuidadosamente. Las fracturas dentarias con exposición de la pulpa o las fracturas mandibulares causan un olor significativo y pueden causar hipersalivación secundaria. En caso de fracturas mandibulares bilaterales, la mandíbula rostral cae y surge babeo excesivo.
La enfermedad periodontal grave puede causar una inflamación significativa de la mucosa gingival y oral. Las ulceraciones pueden producirse en la mucosa en contacto con el diente, ocasionando dolor oral intenso y ptialismo.
La estomatitis que con frecuencia se asocia a ptialismo, tiene varias causas subyacentes, como factores locales, enfermedades inmunológicas, infecciones sistémicas, toxinas y deficiencias inmunológicas y nutricionales.
La presencia de tumores, granulomas eosinofílicos y lesiones granulomatosas en la cavidad oral, darán lugar a procesos muy dolorosos mal olientes y causarán ptialismo. Las masas orales caudales, o las que interfieran en el movimiento de la lengua, pueden ocasionar dificultades para la deglución y un babeo excesivo.
Las úlceras linguales con frecuencia son dolorosas y pueden causar hipersalivación, que se acompañan de un olor característico en la cavidad oral. La irritación de la lengua puede estar causada por sustancias químicas o ambientales, infecciones virales, alteraciones metabólicas (uremia por problemas renales) o enfermedades metabólicas o tumores.
Ante un caso de halitosis la base de la lengua debe explorarse a conciencia, con el perro sedado si es necesario para descartar la presencia de una masa o de un cuerpo extraño. Los cuerpos extraños lineales pueden quedar atrapados alrededor de la base de la lengua y los penetrantes pueden causar respuestas inflamatorias intensas, y dolor con hipersalivación.
La presencia de saliva teñida de sangre acompañada de halitosos indica casi siempre la presencia de una hemorragia en la cavidad oral, y con menos frecuencia se asocia a sangrado del intestino del estómago o del intestino delgado, conducto nasal y pulmones.
Cuando la estomatitis ulcerativa se asocia a la ulceración de la unión mucocutánea, deberemos tener en cuenta la presencia de una enfermedad de carácter inmunológico.
La presencia de disfagia se asocia con frecuencia a halitosis y viene provocada por lesiones a lesiones a nivel de la región faríngea y se acompaña de babeo excesivo.
Del mismo modo, la presencia de halitosis puede ser provocada por el aumento de la glándula salival o necrosis.
Cómo podéis ver el mal olor o halitosis que a veces percibís de la cavidad oral de vuestros perros no es siempre provocado por enfermedades que de forma primaria asientan en la misma, por lo que será indispensable que vuestro veterinario realice los diagnósticos diferenciales pertinentes.

Artículo publicado en El Mundo del Perro

LLEGA EL INVIERNO


Con la llegada de la estación invernal va a ser más frecuente la aparición de algunas enfermedades en vuestros perros que podemos relacionar con las bajas temperaturas. Debemos entender que la temperatura corporal de nuestras mascotas (38.5-39.0º) es mucho más alta que la nuestra y que ellas no pueden ponerse o quitarse la ropa en función de las temperaturas del medio en que viven: hogar y ambientes exteriores, por lo que sus cuerpos van a sentir de forma importante los bruscos cambios de térmicos que se producen, especialmente en invierno. Es evidente, por tanto, que los perros más expuestos a estos cambios van a ser de los pelo corto y medio, y los menos, los de pelo largo y tupido. Todos sabemos que existen razas que soportan mucho mejor el frio que otras.
Las amigdalitis, faringitis y laringitis, aunque es raro que se presenten como procesos primarios, podemos decir que son más frecuentes en invierno que el resto de las estaciones del año.
Los signos clínicos no son específicos de las amígdalas ni de la faringe, pero confirman una enfermedad oro-faríngea. Los perros afectados presentarán inapetencia o anorexia, sialorrea y dolor oral. La fiebre es frecuente cuando participan microorganismos infecciosos. La amigdalitis aguda revelará en la exploración oral unas amígdalas muy enrojecidas y a veces aumentadas de tamaño. Ocasionalmente, las amígdalas y la faringe podrán presentar pequeños puntos hemorrágicos y pequeños abscesos. Las infecciones de las vías respiratorias altas son las causas más frecuentes de estas enfermedades.
La inflamación aguda de la laringe es frecuente en el perro, siendo su causa más frecuente una infección microbiana, como la traqueobronquitis infecciosa canina (TIC), denominada comúnmente tos de las perreras, que es más frecuente en invierno. La TIC es el resultado de una infección mixta por Bordetella bronquiseptica y los adenovirus de la parainfluenza canina. En la mayoría de los casos, el único signo que vamos a observar es una tos paroxística en el perro. Debido a la inflamación de la laringe, la tos tiene un tono alto y fuerte, como el graznido de un ganso. A veces, habrá fiebre, letargo e inapetencia. Esta enfermedad suele tener una curación espontánea, pero la intensidad de la tos, en combinación con la posibilidad de una complicación por neumonía, justifica su tratamiento: antibióticos, antiinflamatorios y antitusígenos. En caso de que el proceso afecte a las vías respiratorias bajas como bronquios y pulmones, el tratamiento deberá ser mucho más “agresivo”.
Es importante que sepáis que la revacunación anual con productos que contienen los agentes causals de la tos de las perreras, evitará en gran medida que vuestros perros la sufran. Se trata de una patología muy contagiosa, por lo que es recomendable que si vuestro perro la padece, no entre en contacto con otros perros durante por lo menos una semana o diez días.
La traqueítis es otra de las enfermedades que nos solemos encontrar con frecuencia en los meses fríos del año, especialmente las tienen una causa infecciosa. El síntoma característico es una tos resonante, discordante, paroxística y, a menudo, termina con náuseas secas o ligeramente productivas. Es muy típico que la palpación firme de la tráquea provoque la tos. Si hacemos una radiografía de la misma es probable que veamos un edema de la mucosa traqueal que puede provocar una reducción del diámetro de la luz.  Esta tos traqueal se trata a menudo con antitusígenos, broncodilatadores y expectorantes, y en ocasiones con corticoesteroides. Si la tos se hace excesivamente molesta y se alarga en el tiempo, es probable que necesitemos utilizar nebulizadores que ayudarán a ablandar el moco acumulado en la tráquea. Si no es posible realizarlas, puede resultar útil dejar al perro en el cuarto de baño lleno de vapor procedente de una ducha de agua caliente durante 15-20 minutos dos o tres veces al día.
Una de las enfermedades más graves que pueden afectar al cachorro, el moquillo canino, es también más frecuente en invierno. Todos habéis oído hablar de él, y aunque afortunadamente cada día es menos frecuente, es indispensable que vuestros perros reciban una inmunización adecuada con un programa vacunal realizado por veterinarios. A este respecto me gustaría dejar constancia de los numerosos casos (cada día más) que nos encontramos en las clínicas de perros mal vacunados. No se debe olvidar revacunar a los perros adultos contra el moquillo con la frecuencia que vuestro veterinario determine.
Un hecho importante que debéis conocer los que vivís en el campo y especialmente aquellos que habitan en zonas con inviernos crudos, es el de la congelación, y más concretamente la congelación de las orejas y cola, que están cubiertos por poco pelo, están menos vascularizados o sufrieron alguna agresión previa por frío. Las puntas de las orejas se van a presentar pálidas, cianóticas, insensibles y frías al tacto después su exposición a bajas temperaturas. Con el calentamiento los tejidos se vuelven hiperémicos y presentan escamas, costras y alopecia. La punta de las orejas puede doblarse, necrosarse, y finalmente caerse. El tratamiento inicial consiste en calentarlas con agua templada y posteriormente instaurar un tratamiento sintomático contra la dermatitis descamativa y costrosa. En ocasiones será necesario el uso de analgésicos y antibióticos. Nunca se deben aplicar vendajes compresivos. La amputación del tejido muerto mejora la estética y disminuye el riesgo de congelación recidivante, que es más probable en un tejido previamente congelado, pero no es conveniente precipitarse en realizarla ya que muchos tejidos que no parecen viables en una primera exploración se recuperan.
La hipotermia es el enfriamiento de todo el cuerpo debido a una exposición, que ocasiona una disminución de los procesos fisiológicos, que se vuelve irreversible cuando la temperatura corporal llega a 24º. En la hipotermia leve, la temperatura corporal es de 32 a 37º; en la moderada es de 28 a 32º y en la grave la temperatura es inferior a 28º. La duración de la exposición y la condición física del perro influirá en su capacidad de sobrevivir. Nos encontraremos con un animal que sufre vasoconstricción, escalofríos, depresión mental, hipotensión, un lento ritmo cardiaco, depresión respiratoria, aumento de la viscosidad de la sangre y rigidez muscular sin temblor.
La manera de actuar en estos casos, hasta llegar al centro veterinario, cosa que se hace imprescindible, será calentar el cuerpo del perro con bolsas de agua caliente, especialmente en el área torácica. Nunca se debe acercar al animal a una fuente de calor excesivo, ya que se pueden provocar lesiones por quemadura.
Aunque está en fase de discusión por parte de los veterinarios, en mi experiencia personal, las patologías relacionadas con procesos crónicos degenerativos de las articulaciones (artrosis), sufren un empeoramiento en los meses fríos, por lo que puede resultar recomendable que consultéis con vuestro veterinario sobre la conveniencia de utilizar determinados medicamentos y suplementos durante estas épocas del año. Me refiero al uso de antiinflamatorios, analgésicos y condroprotectores. Es de sentido común, si es que se puede compatibilizar con la vida laboral, que los perros afectados de estas patologías deberán evitar salir a la calle en las horas tempranas de la mañana y en las últimas de la noche, que es cuando las temperaturas son más bajas.
Del mismo modo, y dado que en esta estación las lluvias son más abundantes, se hace recomendable evitar que el perro se moje y en caso de que suceda secarle muy bien (no basta con el uso de toallas) una vez que se ha llegado a casa. Otra posibilidad es el uso de los magníficos impermeables que existen en el mercado. Este tipo de enfriamientos por el agua de lluvia, pueden provocar, además del recrudecimiento de los procesos óseos anteriormente mencionados, patologías neurológicas relacionadas con la inflamación de nervios, como las polineuritis e inflamaciones de nervios tan importantes como los ciáticos o los radiales que se van a traducir en un intenso dolor que mermará la motricidad de vuestros perros y que en ocasiones cursan con fiebre.
Y por último es recomendable evitar que vuestros perros se tumben sobre suelos excesivamente fríos o con escarcha o placas de hielo, ya que esto conducirá inevitablemente a la presentación de problemas inflamatorios de las vías urinarias bajas, especialmente de cistitis.
Vuestro perro será el que una vez en el exterior os diga si tiene frío, manifestando temblores. Si es así, la mejor solución será no permanecer demasiado tiempo parado durante el paseo, llevarle a algún lugar en el que pueda correr y en casos extremos vestirle con alguna prenda que le proporcione calor.
Por lo que respecta a la alimentación no creo necesaria ninguna modificación salvo en el caso de que el perro permanezca todo el invierno en el exterior de una nave, finca o chalet (extremo que no os recomiendo), en cuyo caso sería interesante que durante los meses de frío recibiera una comida con un aporte energético alto de las que se utilizan en los perros con mucha actividad.

INTOXICACIONES EN EL PERRO: ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD


INTOXICACIONES EN EL PERRO. ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD




Intoxicaciones en el perro
Entre el mito y la realidad

Texto: José Enrique Zaldívar
(Clínica Veterinaria Colores)

Son muchos los productos que año sí y año también pasan a engrosar las listas de los que son potencialmente tóxicos para nuestros perros, aunque lo cierto es que la exposición a casi todos ellos no supone un peligro para la vida. Podemos decir que todas las sustancias pueden ser consideradas potencialmente tóxicas, pero la aparición de toxicidad clínica depende simplemente de la dosis que alcanzan en los receptores biológicos más sensibles.

Internet es un estupendo medio de información, pero puedo decir que en muchas de sus páginas se habla de las intoxicaciones de las mascotas de forma inadecuada. Se vierten auténticas falsedades sobre determinados productos a los que se achacó la muerte de perros. Una vez que estas incongruencias y exageraciones arraigan, pasan a formar parte de las “leyendas urbanas”
El problema más frecuente con el que nos encontramos los que trabajamos como clínicos, es que en el momento en que recibimos al perro supuestamente intoxicado, no vamos a tener la información más importante, la del tóxico que ingirió, ni su cantidad, ni el instante en que entró en contacto con el producto.
Las exposiciones en los pequeños animales a sustancias potencialmente tóxicas, pueden ser superficiales o cutáneas, oculares, de la vía respiratoria y, lo más frecuente, por la vía oral.

TOXICIDAD POR RODENTICIDAS
Los pesticidas representan alrededor del 25 por cien de las exposiciones a toxinas de las mascotas. Los rodenticidas que nos encontramos con más frecuencia en los perros son los anticoagulantes, la estricnina, el fosfuro de zinc y la brometalina.
La presencia de perros con disnea e intolerancia al ejercicio relacionado con hemorragias intrapulmonares o intratorácicas debe hacernos pensar en una intoxicación por rodenticidas anticoagulantes. Habrá derrames pleurales extensos y hemorragia pulmonar grave. Los puntos en los que realicemos una venopunción sangrarán abundantemente y de forma prolongada. Veremos hematomas, vómitos de sangre (hematemesis), melena (eliminación de sangre por vía rectal), hemoptisis (toses con esputos sanguinolentos), orina con sangre (hematuria) y palidez de mucosas. Las hemorragias pueden aparecer en lugares tan infrecuentes como el espacio pericárdico o en la médula espinal. Los rodenticidas anticoagulantes se encuentran presentes en la mayoría de los raticidas de uso común.
La brometalina es el compuesto activo de algunos rodenticidas. Provoca temblores musculares, convulsiones, hiperreflexia de patas traseras, y muerte. Si no se produce un desenlace fatal, los síntomas pueden durar hasta doce días.

La estricnina provocará en los animales que la han ingerido cierta intranquilidad y tensión para acusar una importante rigidez minutos u horas después de la exposición. La temperatura rectal puede encontrarse elevada debido a la hiperactividad muscular. Los signos clínicos progresan a la rigidez tónica en extensión, especialmente tras estímulos sensoriales como la luz, sonido y tacto. Los perros a menudo mueren en opistotonos debido a parálisis de los músculos respiratorios.

El fosfuro de zinc ha sustituido a la estricnina en aquellos lugares en que ha sido prohibida para el control de roedores y topos. Los animales intoxicados por este rodenticida presentan signos que evolucionan con rapidez. Habrá letargo, anorexia, disnea, vómitos (ocasionalmente con sangre), ataxia, agitación, temblores musculares, debilidad, postración y muerte.

Son muchos los insecticidas que pueden provocar envenenamiento en los perros, debido a lo común de su uso en la agricultura y en el hogar. La intoxicación con estos productos puede ser deliberada (mezclados con comida) o accidental. Además, debemos contar con que muchos de ellos son utilizados habitualmente para prevenir y tratar determinadas parasitosis en el perro en forma de lociones, espráis, champús, collares, aerosoles o bombas en el hogar.

Los animales intoxicados podrán presentar los síntomas entre unos pocos minutos y algunas horas después según la vía de entrada, la dosis, y el producto químico. Los perros suelen presentar sialorrea, anorexia, vómitos, diarrea, epifora, miosis, midriasis, disnea, diuresis excesiva y bradicardia o taquicardia. También podremos observar ataxia, debilidad y fasciculación muscular. En las exposiciones agudas a altas dosis de insecticida, los síntomas pueden presentarse a los diez o veinte minutos. Es importante que sepáis que no siempre se van a presentar todos los síntomas. La muerte suele deberse a insuficiencia respiratoria y a la falta de oxígeno en los tejidos por las alteraciones respiratorias que vamos a ver, como la parálisis de los músculos respiratorios y la depresión directa del centro respiratorio medular. Se han descrito casos de pancreatitis tras la intoxicación por insecticidas.

LA LISTA NEGRA

Entre los insecticidas que usamos con más frecuencia y que pueden causar toxicidad, siempre y cuando no se usen adecuadamente, encontramos:

Las piretrinas y los piretroides están presentes en numerosos productos de uso veterinario que usamos para evitar que vuestros perros sean parasitados por pulgas y garrapatas. Su toxicidad es muy baja en los mamíferos y cuando se emplean siguiendo las instrucciones del fabricante, no deberían inducir efectos nocivos. Éstos aparecerán cuando son ingeridos o cuando se administran de manera excesiva por vía tópica, en especial en perros pequeños.

El perro afectado presentará salivación excesiva, temblores musculares, depresión, ataxia, anorexia, vómitos y, en otras ocasiones, debilidad, disnea, diarrea, hipertermia o hipotermia, hiperestesia (movimientos rápidos de las orejas, sacudidas de patas, contracciones repetidas de los músculos cutáneos superficiales) y postración. En ocasiones puede observarse una reacción alérgica tópica caracterizada por urticaria, prurito y alopecia en la zona de aplicación. Los cuadros mortales son raros, pero pueden producirse típicamente, tras un cuadro convulsivo grave e incontrolable.

El amitraz es un pesticida que se encuentra presente en algunos collares antigarrapatas para perros. La toxicosis puede presentarse en los perros que ingieren todo el collar o una parte importante del mismo, aunque es evidente que cuanto más tiempo haya pasado desde que se le colocó al perro hasta que lo tragó, los efectos de toxicidad serán mucho menores.

Otra vía de intoxicación por amitraz es cuando se usa por vía tópica para el tratamiento de la sarna demodecica. Este producto, una vez diluido en agua, presenta un aspecto similar a la leche.
Los signos clínicos de toxicosis suelen comenzar una hora después de la ingestión, en ocasiones a los treinta minutos. Los síntomas suelen ser graves, pero a menudo son transitorios y raramente mortales. Consisten en depresión, sedación, ataxia, bradicardia, midriasis, hipotermia, vómitos, poliuria y diarrea. En los casos más graves se puede presentar dilatación gástrica, sialorrea, disnea, anorexia, shock, taquicardia e incontinencia urinaria, desorientación, temblores y coma. A veces se presenta hiperglucemia.
Tanto si la exposición al amitraz ha sido leve o intensa, el problema suele quedar solucionado con el tratamiento adecuado en 24-48 horas.

ACEITES BOTÁNICOS

La intoxicación por aceites botánicos se produce porque algunos productos los han incorporado dadas sus propiedades antiparasitarias. La intoxicación debida a ellos se produce cuando se usan en concentraciones excesivamente altas. Los síntomas que se van a presentar son: salivación, vómitos, diarrea y depresión del sistema nervioso central. Otros signos observados en exposiciones graves son los temblores musculares, la hipotermia, la hipotensión, la ataxia y la midriasis. Las convulsiones y la muerte, aunque raramente, se pueden presentar.

El aceite de poleo ha sido utilizado desde hace mucho tiempo como repelente de pulgas, y su componente activo, da lugar a un metabolito tóxico, que es hepatotóxico. En los perros se ha descrito necrosis hepática masiva tras la aplicación tópica del aceite.

Otro aceite potencialmente tóxico es el que se obtiene de las hojas del árbol del té australiano. El aceite de melalueca se encuentra en productos de uso tópico para infecciones de piel, como repelente de insectos, como antipruriginoso  o como limpiador de estancias. Su acción, en caso de intoxicación, también será provocada por su toxicidad hepática.

Otros insecticidas también tienen potenciales efectos tóxicos sobre nuestros perros.
Muchos de ellos se utilizan por vía tópica. Las reacciones adversas notificadas, como la salivación o la irritación cutánea secundarias a exposiciones orales o dérmicas pueden deberse a los excipientes presentes en las formulaciones. Los signos que pueden provocar son leves y autolimitados, y carecen de importancia, por lo que no creo conveniente extenderme sobre ellos. Poseen un amplio margen de seguridad, y sólo, si se usan de manera irracional pueden provocar problemas dignos de consideración. Ya lo apunté en un artículo anterior: la mejor y única manera de que no haya un mal uso de estos productos es que sea vuestro veterinario el que los prescriba, con la ventaja añadida de que sabrá explicarnos cómo y cuándo utilizarlos.

Y para terminar haré referencia a las intoxicaciones por las avermectinas. Su seguridad es muy elevada, así como su eficacia contra un elevado número de parásitos, entre los que se encuentran nematodos y artrópodos. Se usan por vía tópica, oral y parenteral.
Sin embargo, algunas razas específicas de perros son más sensibles a este grupo de fármacos, como los Collies, Pastores Australianos, Perros de Pastor de Shetland, Antiguo perro de Pastor Inglés, Pastor Alemán, Whipets de pelaje largo y el Silken Windhound. Una vez más, y sin querer ser repetitivo, será nuestro veterinario el que, conociendo el peso del perro y su raza, prescriba cualquiera de los productos anteriormente nombrados.

Los perros intoxicados van a mostrar ataxia, debilidad y postración; y si la dosis es muy alta aparecerá el coma. Algunos perros tendrán ceguera y temblores musculares que acabarán en convulsiones. Podrá haber, además, vómitos, salivación y respiración superficial.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.